Quien conozca la obra 1984 de George Orwell recordará que la frase insigne: “la libertad es decir que 2+2 es igual a 4”. En 2024 la libertad resulta decir que solo las mujeres se pueden embarazar. Por ende, las leyes de protección para mujeres embarazadas son para el único sexo capaz de gestar: el femenino.
Desde el Partido Conservador, un diputado y un senador, emitieron un comunicado de prensa dice lo siguiente:
Gobierno Petro se niega a sancionar ley que beneficia a mujeres embarazadas, porque dice que no incluye a los «hombres embarazados»
Bajo el absurdo argumento de no incluir a los «hombres embarazados», el gobierno
Petro a través de la Minigualdad Francia Márquez, objetó la Ley «Mamá cuentas
conmigo» que beneficia a las mujeres embarazadas más pobres del país.
El proyecto de Ley de autoría del Senador Mauricio Giraldo y el Representante Luis
Miguel López, cumplió con los 4 debates en el Congreso de la República y su
conciliación fue aprobada unánimente por ambas Cámaras.
Los autores del Proyecto se pronunciaron rechazando los argumentos del gobierno
para negarse a la sanción presidencial: «Por decir que las mujeres son las que pueden
quedar en embarazo y no los hombres, nos quieren tumbar esta ley. Decir que un
hombre puede quedar en embarazo es absurdo» manifestó el Senador Mauricio
Giraldo.
Mientras el Representante Lopez agregó: «Qué irónico que una entidad que fue
declarada inconstitucional, pretenda objetar por inconstitucional una ley que
beneficiará a tantas mujeres del país».
La ley ahora será será devuelta al Congreso donde se nombrará una Comisión
Accidental para elaborar un informe que debe ser presentado a ambas cámaras.
Cabe destacar que lo que está sucediendo en Colombia no es un caso aislado. Sucede en varias naciones. En el Reino Unido, por ejemplo, llegó a prohibirse llamar “madre” a las “personas gestantes”. Pues “excluía” a los “hombres trans”.
Vale mencionar que “hombre trans” se refiere a una mujer, persona con cromosomas XX y un útero para gestar, que está atravesando un proceso para parecerse a un varón. Esto puede incluir hormonización, lo cual con el tiempo produce crecimiento de vello corporal y facial, calvicie, engrosamiento de la voz, entre otros aspectos masculinos. También puede incluir amputación de senos e incluso remoción de pezones o bien adecuación para que simulen un pezón masculino. En este caso la criatura que surja de esta madre no tendría acceso a leche materna (no de su madre) ni del calostro tan crucial para el desarrollo de anticuerpos. Y la gestación podría darse solo en etapa inicial de la transición. Puesto que la hormonización tiende a volver estériles a las personas que reciben hormonas opuestas a su sexo.
En cuanto al aspecto discursivo entre en juego la libertad de expresión, en cuanto el lenguaje se regula para adaptarse a la narrativa “progresista”. Exige no solo la adopción de sus términos sino que exige su aplicación en términos prácticos. Es decir, no solo decirlo sino hacerlo.
Desde el aspecto ético, es necesario señalar y comprender que para la lógica y ética izquierdista servir a la verdad no solo no es un deber cívico y moral sino que a menudo es contrario a su esencia. Particularmente en el socialismo del siglo XXI. Pues, contrario al socialismo del siglo XX que era de la lucha armada, el actual es más social. Su revolución se enfoca más en subvertir la lengua y la naturaleza misma: la biopolítica.
Entonces cabe tener presente que idea subyacente es la dialéctica de la contradicción (concepto hegeliano). No importa la lógica y la evidencia, solo la obediencia. Tal como sucedía en 1984: no importa contra quien sea la guerra, lo que importa es que nunca termine. En la aplicación actual. No importa que un hombre no sea mujer. Lo que importa es que nunca termine la intervención del Estado en el discurso. Al punto que se obligue a mentir y se niegue recursos a quienes más lo necesitan, a menudo los más vulnerables.
Esto lo manifestó el Director Ejecutivo de Conciudadanos, Julián Hoyos. Reprocha que las mujeres más pobres de Colombia, muchas de ellas indígenas de La Guajira van a quedar desprotegidas bajo la excusa que “los hombres también se embarazan”. Lamenta que es “la cosa más irracional” que ha visto.
«Esa justicia social del Gobierno Petro y Francia Márquez es la peor estafa», señala.
La apropiación de la izquierda “progresista” del término “justicia social” y su deformación del mismo llega a su cúspide cuando mujeres vulnerables quedan desprotegidas por una traba burocrática que exige ideologizar la salud pública. Pero no sucederá sin resistencia. Desde los curules, las calles y las redes sociales hay quienes se oponen y exigen que sean las madres, mujeres, quienes sean asistidas. Y que no se les niegue porque mujeres que decidieron mutilarse y hormonizarse exijan que se les llame hombres.
