Luego de más de 20 años en el poder, el chavismo podría llegar a su fin. El radicalismo de Nicolás Maduro le ha costado incluso el respaldo de sus aliados más fuertes, hasta de los medios “progresistas”. Aferrarse al poder lo vuelve anti-democrático ante la vista del mundo.
No fueron suficientes sus declaraciones violentas, amenazadoras. Habló de guerra civil, baños de sangre. Ahora incluso ha negado el ingreso a ex-presidentes, diplomáticos y observadores internacionales. Llegó al punto de deportar hasta a políticos afines. Lo cual advierte un panorama electoral poco transparente.
Ni siquiera se salvaron políticos de izquierda. Una de las más destacadas fue la exalcaldesa de Bogotá, Claudia López, militante feminista y LGBT.
“Venezuela está a pocas horas de lograr su libertad, y derrotar el régimen dictatorial de Maduro. No se rindan hermanos venezolanos! Estamos con ustedes, sus familias, sus hijos. Hoy me deportaron arbitrariamente y bajo amenazas. ¡Pero la campaña libertadora de Venezuela no la pueden deportar! Adelante! (sic)”, dijo en X.
Asimismo plasmó su apoyo a María Corina Machado, que se consolidado como líder de la oposición, y al candidato presidencial que lleva la delantera, el exdiplomático Edmundo González.
Lo mismo sucedió con una senadora de Colombia y varios expresidentes de la región. Angélica Lozano C., que preside la Comisión Cuarta del Senado, informó que le sacaron de un avión. Sin embargo, a dos senadoras del oficialismo (leales a Gustavo Petro y por ende al socialismo del siglo XXI) sí les permitieron entrar a Venezuela.
“¿El criterio para deportarme es que no soy afín al régimen de @NicolasMaduro? Señor canciller @LuisGMurillo ¿es normal que sin una sola palabra ni información, impidiendonos llamar a la embajada colombiana nos deporten?”, reprochó.
Es decir, aún no hay resultados electorales y el régimen ya está dejando en claro que en Venezuela no solo no hay libertad sino que se aferran al poder con uñas y dientes.
Por su parte el expresidente de Colombia, Andrés Pastrana, que no es precisamente un derechista de los que tanto vocifera Maduro, lo llamó un “narco dictador”. En vista que el régimen impidió su ingreso a Venezuela, Pastrana espetó: “Ningún criminal quiere testigos de su crimen, el pecado acobarda, y el déspota tiembla ante la posibilidad de que unos cuantos observadores internacionales sean testigos del atropello que planea cometer para impedir el triunfo de la democracia. ¡Que Dios cuide a Venezuela!”.
Lo mismo sucedió con otros expresidentes, no permitieron que despegue siquiera el avión en el que iba a bordo el exmandatario de México Vicente Fox y Tuto Quiroga de Bolivia. Pero luego Maduro ostenta que fascistas son sus enemigos… no él. No, ciertamente la historia muestra que no han habido peores liberticidas que los comunistas.
Por eso su derrota sería un giro en la región. Primeramente no habría un avance sobre las Guyanas, que ya estaba en marcha por parte del régimen. Con Jair Bolsonaro fuera del poder, Maduro no tenía un contrapeso para detener sus pasos sobre la nación vecina.
Segundo, aunque las legisladoras del partido de gobierno en Colombia fueron bienvenidas a Venezuela, el propio Gustavo Petro alertó a Maduro que debía respetar el proceso democrático. De manera que aunque aún son aliados, ya no lo son con la misma fuerza. Y en caso de la derrota de Maduro, Petro ha mostrado que respetaría el resultado e instó a Maduro a hacerlo también.
Es más, Lula Da Silva, también de izquierda, fue aún más explícito en su apoyo a la democracia y la necesidad que Maduro reconozca los resultados, sean o no a su favor. Por eso y más, el Superior Tribunal Electoral de Brasil resolvió enviar a Venezuela dos veedores que supervisen la calidad de los comicios. Incluso medios centristas como La Nación (de Argentina) que llaman “ultraderechista” a Jair Bolsonaro, destacan cómo coincide con el actual gobierno de tendencia bolivariana. Puesto que apenas un mes antes Caracas dijo que no iba a enviar observadores y ahora se “derechizó”.
Y es que las declaraciones tan antidemocráticas de Maduro lo han llevado tan al extremo que hasta sus aliados le dieron la espalda. Entre ellos Alberto Fernández. El expresidente de Argentina estaba invitado inicialmente a los comicios. Sin embargo, cuando dijo que Maduro debería entregar el poder si no logra vencer a la oposición, le retiraron la invitación.
Esto sucedió luego que Maduro anunció que no entregará el bastón de mando. Lo dijo ante un grupo de militares durante un acto del 5 de julio. Maduro se está quedando sin aliados en el extranjero y los votantes venezolanos tienden a la oposición. Este domingo 28 será difícil que logre ganar con una “mayoría mayoritaria”, como dice él. Entonces podría recurrir a la violencia para mantenerse en el poder. Mientras no se sepan los resultados, el mundo está expectante.
