May. 6, 2026 2:20 am
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El 1 de abril de 2025, los republicanos enfrentaron un duro revés en las elecciones especiales de Florida y Wisconsin.

Los datos preliminares de la votación anticipada, que en Florida comenzó el 18 de marzo y en Wisconsin tuvo un impulso notable, muestran una tendencia preocupante para el Partido Republicano: su base no está respondiendo como se esperaba.

Lejos de la euforia que llevó a Donald Trump a la Casa Blanca en noviembre de 2024, los resultados de estas elecciones reflejan una realidad que debería encender las alarmas para que MAGA analice lo que pasó en estas elecciones.

En Florida, un estado que Trump ganó con un sólido 56,09% en las presidenciales, los datos de votación anticipada para las elecciones especiales de los distritos 1 y 6 de la Cámara de Representantes muestran un retroceso significativo.

Según reportes de El Grand Continent, la ventaja republicana se ha reducido drásticamente en comparación con los márgenes de noviembre pasado.

Los escaños, vacantes tras las salidas de Matt Gaetz y Michael Waltz —nombrados por Trump como fiscal general y asesor de seguridad nacional, respectivamente—, debían ser una victoria fácil en un bastión rojo.

Sin embargo, la movilización demócrata y una campaña republicana deslucida han puesto en jaque esas expectativas.

En Wisconsin, la elección para un juez de la Corte Suprema estatal también expuso debilidades. Aunque el conservador Brad Schimel, respaldado por Trump y Elon Musk, prometía una mayoría conservadora hasta 2026, la progresista Susan Crawford se impuso con un mandato de 10 años.

Uno de los golpes más duros para los republicanos fue la pérdida de los votantes independientes. En ambos estados, este bloque, que incluye a muchos de tendencia derechista que apoyaron a Trump en 2024, simplemente no acudió a las urnas.

Al parecer los independientes de clase trabajadora y media, esenciales para la coalición trumpista, mostraron una apatía alarmante. En Wisconsin, los mismos votantes que consagraron la identificación obligatoria en la constitución estatal no respaldaron a Schimel, optando por Crawford o absteniéndose.

Esta desconexión no es nueva. Los independientes que sintonizan cada cuatro años para las presidenciales tienden a desconectarse en elecciones intermedias o especiales. Sin el carisma de Trump en la boleta, el GOP no logra encender su entusiasmo.

Si los republicanos quieren mantener la Cámara de Representantes en las elecciones de mitad de mandato de 2026, enfrentan una buena tarea.

Actualmente, el GOP controla la Cámara con una mayoría ajustada de 220 escaños frente a 215 demócratas, según proyecciones post-2024.

Pero las señales de ayer son claras: sin una movilización masiva, esa ventaja podría evaporarse. En Florida, la falta de entusiasmo entre los votantes republicanos registrados y la incapacidad de atraer a los independientes sugieren que el partido necesita más que promesas de lealtad a Trump.

Wisconsin, un estado púrpura que oscila entre rojos y azules, ofrece otra lección. Aunque Trump lo ganó en 2024, la victoria de Crawford indica que los votantes no están dispuestos a ceder todo el poder al MAGA.

El MAGA, con su retórica incendiaria y su rechazo al sistema, conquistó la presidencia, pero tiene que trabajar aún más para construir una base sólida.

Mientras los demócratas celebran victorias inesperadas, los republicanos deben enfocarse en un cambio de estrategia.

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