En un nuevo episodio de la izquierda mexicana abrazando la corrección política, la presidenta Claudia Sheinbaum anunció una reforma para prohibir propaganda extranjera en medios nacionales, tras quejarse de un anuncio estadounidense que, con franqueza, advierte sobre las consecuencias de la migración ilegal.
El Consejo Nacional para Prevenir la Discriminación (Conapred) ya exige retirar el spot, tildándolo de “discriminatorio”. ¿Soberanía o censura?
La Ciudad de México amaneció este 21 de abril con otra muestra del fervor progresista del gobierno de Morena. Durante su conferencia matutina, la presidenta Claudia Sheinbaum presentó una carta del Conapred que insta a los medios mexicanos a retirar un anuncio del Departamento de Seguridad Nacional de Estados Unidos.
El spot, que aborda sin rodeos los riesgos de la migración irregular, fue calificado como un ataque a la “dignidad humana”.
El anuncio en cuestión, protagonizado por la secretaria Kristi Noem, advierte que quienes ingresen ilegalmente a EE.UU. serán “cazados” y deportados. Para el Conapred, esto es una afrenta que podría “fomentar violencia” contra los migrantes.
La izquierda, siempre atenta a las formas pero ciega a los fondos, parece olvidar que el mensaje busca disuadir una práctica ilegal que pone en riesgo vidas y financia redes criminales.
Sheinbaum, no contenta con la carta, anunció que enviará al Congreso una reforma para prohibir la difusión de propaganda extranjera en medios nacionales.
Curiosamente, esta medida resucita un artículo eliminado en 2014 bajo el gobierno de Enrique Peña Nieto, cuando la supuesta “soberanía” no era tan urgente.
La presidenta argumenta que el spot atenta contra la dignidad de los migrantes, pero omite que México mismo deporta a miles cada año.
El trasfondo de esta decisión huele a cálculo político. Con Donald Trump de vuelta en la Casa Blanca, Sheinbaum busca marcar distancia con un discurso nacionalista que disimule las concesiones que México ya hace a EE.UU. en materia migratoria.
Mientras el Instituto Nacional de Migración retiene y deporta a centroamericanos, el gobierno de Morena se escandaliza por un anuncio que dice lo mismo, pero con acento gringo.
La ironía es palpable. El Conapred, que debería combatir la discriminación estructural en México, dedica sus esfuerzos a censurar un mensaje extranjero que, en el fondo, refleja las políticas migratorias que el propio gobierno aplica.
En 2022, México deportó a más de 100,000 migrantes, muchos en condiciones cuestionables, pero un spot extranjero es, al parecer, el verdadero villano.
Los medios mexicanos, como Televisa y TV Azteca, recibieron la carta del Conapred con fecha del 15 de abril, tras quejas ciudadanas que, según Sheinbaum, inundaron sus oficinas.
Sin embargo, la difusión del anuncio no viola ninguna ley vigente, lo que pone en duda la autoridad moral y legal de esta cruzada. La reforma propuesta podría limitar la libertad de expresión, un precio que la izquierda parece dispuesta a pagar por su obsesión con lo políticamente correcto.
Este episodio no es nuevo. La izquierda mexicana lleva años perfeccionando el arte de indignarse selectivamente. Mientras ignora los abusos en estaciones migratorias, donde se han documentado casos de violencia y hacinamiento, un anuncio extranjero se convierte en la causa célebre del momento.
La soberanía, tan cacareada, parece ser solo un pretexto para apaciguar a las bases de Morena.
En tiempos donde la claridad y la firmeza son esenciales, México necesita líderes que defiendan el orden, la legalidad y la verdadera soberanía, no que se pierdan en gestos vacíos de corrección política.
Los valores conservadores, que priorizan la seguridad, la justicia y el respeto por la ley, son el antídoto contra esta deriva populista. Que los medios informen con libertad y que las fronteras se respeten: ese es el México que queremos.
