May. 1, 2026 7:58 am
fotos-pagina-web-gh---2025-06-13t123330.875

Este sábado 14 de junio, mientras el presidente Donald Trump estará celebrando su cumpleaños número 79, la izquierda radical planea inundar 75 ciudades de Florida con protestas bajo el lema “No Kings”. 

Estos activistas, impulsados por su odio hacia Trump y el gobernador Ron DeSantis, acusan al presidente de “autoritarismo”. Pero la verdad es clara: estas manifestaciones no son más que un intento desesperado de los progres por desestabilizar a un estado y un país que han elegido la libertad, el orden y el sentido común.

La izquierda, con su agenda woke y su obsesión por el caos, no soporta que Florida sea un bastión de valores conservadores. Trump, con su liderazgo firme, y DeSantis, con su rechazo a las políticas destructivas de los demócratas, han convertido a Florida en un modelo de éxito.

Bajo su gestión, el estado ha defendido la seguridad, la economía y la educación libre de adoctrinamiento. 

Mientras los progres gritan “autoritarismo”, los floridanos ven a líderes que protegen sus derechos frente a la tiranía de la cultura de la cancelación y las fronteras abiertas.

Antes de unas 70 protestas anti-Trump en Florida, el gobernador Ron DeSantis recuerda a los automovilistas según la ley estatal que pueden pasar por encima de los manifestantes que los amenazan, el sheriff en conferencia de prensa con el fiscal general de Florida dice que los agentes matarán a los manifestantes violentos «muertos en el cementerio».

Estas protestas no son espontáneas. Son una operación orquestada por grupos progresistas que quieren imponer su visión socialista. Los mismos que aplauden el desorden en las calles y el colapso económico en estados gobernados por demócratas ahora vienen a Florida a sembrar división. 

Pero se equivocan. La gente no se dejará intimidar. DeSantis ya ha sido claro: no tolerará violencia ni caos. Su advertencia es un mensaje directo a los alborotadores: en Florida, la ley se respeta.

Trump y DeSantis representan lo que la izquierda odia: líderes que no se doblegan ante la presión de las élites globalistas ni los medios sesgados. Mientras los progres lloran por “autoritarismo”, ignoran su propia hipocresía.

Son ellos los que censuran opiniones, destruyen negocios con regulaciones absurdas y promueven una cultura de victimismo. En cambio, Trump y DeSantis defienden a los trabajadores, a las familias y a los patriotas que quieren un país fuerte.

Que la izquierda proteste todo lo que quiera. Florida no cederá. Los conservadores de este estado, y de toda la nación, respaldan a Trump y DeSantis porque saben que son la última línea de defensa contra el avance del socialismo. 

Este sábado, mientras los progres gritan en las calles, los verdaderos americanos celebrarán a un presidente que puso a Estados Unidos primero y a un gobernador que nunca se rinde. ¡Florida es republicana, y así seguirá!

About The Author