Abr. 30, 2026 2:50 am
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El presidente vuelve a cargar contra Jerome Powell, a quien calificó de “estúpido”, y denuncia que existen presiones internas que le impiden destituirlo.

Mientras la Casa Blanca perfila la que será la mayor reorganización de la Fed en años, Trump promete un giro radical en política monetaria para liberar a la economía estadounidense del “lastre” del actual presidente del banco central.

Donald Trump reavivó este martes su confrontación con el presidente de la Reserva Federal, Jerome Powell, en uno de sus ataques más directos desde que regresó a la Casa Blanca. Ante preguntas de periodistas, el mandatario no solo reiteró que despediría a Powell “de inmediato” si la ley se lo permitiera, sino que lo calificó de “hombre estúpido” y acusó a terceros de impedirle actuar.

Trump ha insistido desde hace tiempo en que considera la gestión de Powell un obstáculo para el crecimiento económico. Sin embargo, la legislación y la interpretación judicial han sido claras: el presidente no puede destituir al titular de la Fed por simples diferencias políticas. Sería necesario demostrar mala conducta o negligencia grave, algo que nunca ha sido atribuido formalmente al actual presidente del banco central.

Powell, cuyo mandato termina en mayo de 2026, ha rechazado renunciar por voluntad propia pese a las presiones políticas.

El trasfondo del choque: tasas, crecimiento y visión de país

La tensión responde a una diferencia de fondo mucho más profunda que un simple desacuerdo personal. Powell ha mantenido una postura prudente en la normalización de tasas ante presiones inflacionarias persistentes, mientras que Trump ha apostado por recortes más agresivos que impulsen el consumo, la producción industrial y el empleo en sectores estratégicos.

Para la Casa Blanca, la política monetaria actual es demasiado restrictiva en un momento clave para consolidar el crecimiento acelerado que el presidente promete. Trump cree que la Fed ha actuado con lentitud y que su liderazgo lleva años frenando la expansión económica.

El mandatario sostiene que liberar la economía de “la rigidez ideológica” del banco central permitiría una nueva etapa de inversión, relocalización industrial y reactivación de sectores productivos.

La sucesión: cinco nombres, un perfil claro y un favorito que no quiere moverse

Cuando se le preguntó si ya había elegido sucesor para 2026, Trump aseguró que “tiene a alguien en mente”, pero que su primera opción sigue siendo el secretario del Tesoro, Scott Bessent. El propio Bessent, sin embargo, ha señalado que prefiere continuar al frente del Tesoro, lo que abre la puerta a una competencia más amplia.

De acuerdo con The Hill, la lista corta incluye perfiles con marcada experiencia monetaria y sintonía con una visión más expansiva:

  • Michelle Bowman (vicepresidenta de Supervisión de la Fed)
  • Christopher Waller (miembro del Consejo de la Fed)
  • Kevin Warsh (exmiembro del Consejo, crítico del intervencionismo)
  • Kevin Hassett (director del Consejo Económico Nacional de la Casa Blanca)
  • Rick Rieder (alto ejecutivo de BlackRock, experto en renta fija)

Trump planea anunciar su nominado antes de fin de año, buscando enviar una señal clara de que 2026 marcará un giro en la dirección del banco central.

Una batalla institucional que marcará la economía del próximo quinquenio

La pugna entre Trump y Powell no es solo un cruce de insultos: define el modelo económico que regirá a Estados Unidos en los próximos años. La Fed es una de las instituciones más poderosas del país, capaz de acelerar o desacelerar el crecimiento con una sola decisión. Su liderazgo determina el rumbo del crédito, del consumo, de la inversión y de los mercados.

Trump quiere una Reserva Federal alineada con su visión de dinamismo, relocalización industrial y estímulo al trabajador americano. Powell, por su parte, ha defendido la necesidad de actuar con moderación para evitar un rebrote inflacionario.

La tensión promete escalar en 2025 y 2026, cuando la Casa Blanca prepare el terreno para un relevo que podría redefinir la política monetaria estadounidense en una década decisiva.

Las opiniones expresadas en este artículo son del autor y no representan necesariamente la postura oficial de Gateway Hispanic.

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