Todos los mexicanos sostienen con sus impuestos al canal catorce y al canal once, pero su gobierno socialista impide que voces disidentes se expresen libremente. Las cosas claras: México NO es libre de elegir fuera de la partidocracia, no es libre de recibir la información completa. Bienvenidos a la República Socialista Soviética de México.
La cancelación de la entrevista realizada por la periodista Sabina Berman a Eduardo Verástegui en el programa Largo Aliento no fue un hecho aislado ni un simple “error de programación”.
Los acontecimientos, declaraciones públicas y comunicados oficiales que rodean el caso permiten afirmar que se trató de un acto de censura ejercido desde el Estado mexicano, a través de medios públicos financiados con recursos de todos los ciudadanos.
Lejos de tratarse de una polémica menor, el caso plantea preguntas profundas sobre la libertad de expresión, el pluralismo ideológico y los límites del poder cuando decide qué ideas pueden —y cuáles no— ser escuchadas en el espacio público.
Una invitación reiterada y una entrevista realizada
De acuerdo con declaraciones públicas de ambas partes, la invitación a Eduardo Verástegui no fue espontánea ni improvisada. Sabina Berman, conductora de Largo Aliento, programa transmitido por Canal 14 y Canal Once, lo invitó en reiteradas ocasiones a participar en su espacio.
En noviembre, Verástegui finalmente aceptó ir a su espacio y asistió junto a su equipo de trabajo. La entrevista se realizó, fue grabada y editada. No hubo incidentes técnicos, ni abandonos del set, ni rupturas del formato. Todo ocurrió conforme a lo previsto.
Posteriormente, la propia Berman anunció públicamente la entrevista, compartiendo fragmentos del diálogo y confirmando su fecha de transmisión.
La entrevista que nunca salió al aire
Llegó el jueves 8 de enero. La entrevista no se transmitió. Eduardo Verástegui se pronunció inmediatamente. Lejos de lanzar acusaciones inmediatas, apeló al principio básico de una democracia: el debate abierto, incluso cuando incomoda.
Con miras al día sábado, el Lic. Jean Carlo Portillo, miembro de su equipo de trabajo, hizo público que podría no transmitirse la entrevista y lanzó una importante advertencia: de no publicarse, él lo haría porque grabó la inmensa mayoría del intercambio.
Censura institucionalizada
Llegó el sábado y no iban a esperar otro desplante. Antes de hacer declaraciones apresuradas, entraron a la página de Canal Once para ver la programación y así corroborar la hora de la transmisión. No fue sorpresa esta vez, abiertamente habían cambiado la programación y habría consecuencias.
La situación dio un giro definitivo cuando la Defensoría de las Audiencias del Sistema Público de Radiodifusión del Estado Mexicano, órgano dependiente del Sistema Público de Radiodifusión del Estado Mexicano, publicó un comunicado.
En dicho documento, el Estado justificó la no transmisión de la entrevista alegando que el contenido no cumplía con los principios rectores de los medios públicos, señalando de forma genérica una supuesta afectación a:
- los derechos de las mujeres, por defender la vida desde la concepción contra el aborto, hoy institucionalizado en México
- la igualdad, por denotar que las diferencias son importantes y construyen.
- y la no discriminación, porque el Estado quiere hacerle creer al mundo que el líder conservador es un nazi, cosa que aclaró en la entrevista.
La decisión fue institucional. No fue tomada por la periodista ni por la producción del programa, sino avalada por un órgano del Estado con indicaciones de la mal llamada “Cuarta Transformación”.
¿Cuál fue la “violación” que justificó la censura?
Aquí está el punto central —y el más revelador— del caso.
Durante la entrevista, Eduardo Verástegui:
- Defendió la vida desde la concepción, afirmando que el aborto es un crimen contra el ser humano más indefenso.
- Criticó abiertamente la partidocracia mexicana, señalando que México no vive una democracia real cuando los partidos secuestran la representación política.
- Se negó a aceptar etiquetas como “fascista” o “nazi” sin una definición previa, obligando a Sabina Berman a explicar, cosa que no pudo hacer, qué entendía por fascismo.
- Exigió una disculpa pública cuando fue insinuado como “nazi” y cuando se sugirió maliciosamente una supuesta relación sentimental con el Secretario de Estado estadounidense Marco Rubio.
La disculpa ocurrió. Quedó grabada. El intercambio fue firme, pero dentro del marco del debate democrático.
En otras palabras: la entrevista fue censurada no por incitar al odio, sino por contradecir la narrativa ideológica dominante. El gobierno queda mal con una defensora como Sabina y decidió unilateralmente que el pueblo de México no merece tener la opción de conocer a un líder disidente como Eduardo.
Sabina Berman también confirma el vacío
Lejos de desmentir la acusación de censura, la propia Sabina Berman reconoció públicamente que desconoce por qué la entrevista no se transmitió, afirmando que el diálogo tuvo “valor público” y expresando su deseo de que eventualmente salga al aire.
Este punto es crucial: ni la conductora ni la producción alegaron irregularidades. El veto vino desde arriba.
Medios públicos, dinero público, censura pública
Canal Catorce y Canal Once no son medios privados. Son financiados con recursos públicos. Pertenecen al Estado mexicano.
Cuando un gobierno decide que ciertas ideas, aunque expresadas en un formato de entrevista, con respeto y derecho de réplica, no deben ser escuchadas, eso tiene un nombre claro: censura estatal.
No se trató de proteger derechos vulnerados. Se trató de proteger una ideología del cuestionamiento público. Por eso, el caso Verástegui no es solo sobre una entrevista cancelada. Es un precedente grave, porque expone que la pluralidad en los medios públicos es una ficción.
- Defender la vida desde la concepción es motivo de censura
- Cuestionar etiquetas ideológicas es inadmisible
- Incomodar al discurso oficial basta para ser silenciado
La pregunta ya no es si hubo censura, sino cuántas voces más serán silenciadas bajo el mismo pretexto. A este paso, se confirma que mantienen la dictadura perfecta que heredaron del PRI que tanto critican. Felicidades.
Las opiniones expresadas en este artículo son del autor y no representan necesariamente la postura oficial de Gateway Hispanic.
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