Decenas de ciudadanos salieron a las calles del centro de La Habana durante la noche tras un nuevo colapso del sistema eléctrico cubano, en una protesta espontánea marcada por cacerolazos, consignas contra el gobierno y una creciente frustración social por la crisis energética que vive la isla.
Las manifestaciones se produjeron después de que amplias zonas del país quedaran nuevamente a oscuras por fallos en el sistema eléctrico nacional, agravando una situación que se ha repetido durante los últimos meses y que ya afecta a gran parte de la población.
Videos difundidos en redes sociales muestran a grupos de vecinos concentrándose en calles de varios barrios de la capital cubana golpeando ollas, sartenes y utensilios metálicos, una forma tradicional de protesta conocida como “cacerolazo”. Muchos de los manifestantes gritaban consignas exigiendo electricidad, alimentos y mejores condiciones de vida.
Las protestas comenzaron principalmente en zonas del municipio Marianao y otras áreas cercanas al centro de la ciudad, donde los residentes denunciaron que llevaban días con apagones prolongados que en algunos casos superan las 12 horas continuas.
El detonante inmediato de las manifestaciones fue un nuevo apagón masivo que dejó a gran parte del país sin electricidad después de que fallara una de las principales plantas termoeléctricas del sistema energético cubano. Esta avería agravó un déficit de generación que ya era crítico debido a la falta de combustible, el deterioro de las infraestructuras y la escasez de piezas de repuesto.
Las autoridades cubanas reconocieron que el sistema eléctrico opera actualmente con una capacidad muy limitada y priorizando servicios esenciales como hospitales y sistemas de agua potable, mientras el resto del país continúa sufriendo apagones rotativos.
La crisis energética forma parte de un problema económico más amplio que golpea a Cuba desde hace varios años. La isla atraviesa una grave escasez de combustible, alimentos y productos básicos, mientras la inflación y la caída de la producción han deteriorado el nivel de vida de millones de ciudadanos.
En este contexto, los apagones se han convertido en uno de los principales detonantes de protestas populares. Desde 2024 se han registrado numerosas manifestaciones en diferentes ciudades del país impulsadas por la combinación de cortes eléctricos, falta de alimentos y dificultades económicas.
Las protestas actuales recuerdan a episodios anteriores de descontento social en la isla, donde las movilizaciones han surgido de manera espontánea en barrios afectados por apagones prolongados. Aunque la mayoría de estas manifestaciones son pequeñas y breves, reflejan el creciente malestar de parte de la población ante la crisis que atraviesa el país.
Hasta el momento, no se ha confirmado oficialmente el número de personas que participaron en las protestas de esta noche en La Habana, ni si se han producido detenciones o enfrentamientos con las fuerzas de seguridad. En episodios similares del pasado, la policía ha intervenido rápidamente para dispersar las concentraciones.
Mientras tanto, el gobierno cubano continúa intentando estabilizar el sistema energético con reparaciones en las principales plantas eléctricas del país. Sin embargo, expertos advierten que la red eléctrica cubana se encuentra en un estado muy deteriorado y que los apagones podrían continuar durante los próximos meses si no se resuelve la escasez de combustible y la falta de inversión en infraestructuras.
Las protestas en la capital cubana reflejan así un clima de creciente tensión social en medio de una crisis económica y energética que muchos consideran la peor que ha vivido el país en décadas.
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