Abr. 30, 2026 8:53 am

Américo Vera – Sin Justicia no podemos hablar de Libre Comercio

Sin justicia no hay libre comercio: la advertencia de Américo Vera sobre el dominio chino en América Latina

El discurso del “libre comercio” ha sido utilizado durante décadas para justificar la apertura indiscriminada de mercados, la entrada de capitales foráneos sin restricciones y la firma de tratados que, lejos de fortalecer nuestras economías, han generado una creciente dependencia de potencias extranjeras. Américo Vera, analista peruano y voz crítica dentro del espacio conservador, lanza una advertencia clara: no puede hablarse de libre comercio si no hay justicia. Y con China como protagonista del nuevo colonialismo económico, la justicia brilla por su ausencia.

El denominador común de la influencia china en América Latina tiene dos pilares fundamentales. Primero, la corrupción institucional. China no entra por mérito comercial, entra comprando voluntades políticas. Políticos en países de la región han recibido sobornos millonarios a cambio de otorgar visas, permisos de construcción, concesiones estratégicas y contratos de infraestructura a empresas chinas sin licitación ni transparencia. Esto no es competencia. Es cooptación del Estado.

El segundo pilar es el silencio y la manipulación mediática. Los grandes medios de comunicación, lejos de educar o informar a la ciudadanía sobre el verdadero alcance de la estrategia geopolítica de Beijing, se convierten en cómplices o, al menos, en espectadores pasivos de esta expansión. El pueblo, desinformado, no presiona a sus autoridades, no exige transparencia, y mucho menos comprende las implicancias a largo plazo de entregar el control de sectores clave a una potencia autoritaria que no respeta los derechos humanos ni la justicia comercial.

Vera recuerda que en el Perú han existido múltiples casos en los que presidentes y funcionarios invitaron a empresas chinas para ejecutar obras de infraestructura, que quedaron inconclusas. El detalle más indignante es que las garantías de cumplimiento, que deberían proteger al Estado en caso de incumplimiento contractual, fueron emitidas por bancos chinos. Es decir, ni siquiera es posible cobrar esas garantías cuando la empresa no termina el proyecto. ¿Qué opción le queda a un país como Perú? ¿Demandar a China? ¿En qué tribunal internacional? ¿Con qué respaldo? La impunidad es total.

Y mientras eso sucede, desde el empresariado más audaz también se alzan voces. Vera menciona el caso de un empresario que sugería, irónicamente, que no se deberían imponer aranceles del 125% a China, sino del 400%. Porque la competencia no es justa. Porque las condiciones no son iguales. Porque el modelo económico chino está diseñado para colonizar, no para integrarse.

El supuesto “libre comercio” con China es una farsa. Kevin O’Leary, conocido inversor y comentarista, lo dijo sin tapujos en CNN: “Tengo empresas en China y no puedo defender mis intereses en sus tribunales. Allí no hay justicia. Hay violaciones sistemáticas de derechos humanos”. ¿Cómo puede existir libertad en un entorno donde no hay justicia? ¿Cómo se puede hablar de libre comercio cuando las reglas del juego están diseñadas para favorecer al autoritarismo?

No se trata de estar en contra del comercio global. Se trata de exigir condiciones justas, transparentes y equilibradas. Se trata de entender que sin justicia no hay libertad, y sin libertad no hay verdadero comercio libre. La defensa de nuestros valores, de nuestras instituciones y de nuestra soberanía económica pasa necesariamente por desenmascarar esta falsa narrativa impuesta por tecnócratas, burócratas y medios financiados por intereses globalistas.

Américo Vera nos recuerda algo fundamental: no podemos seguir llamando “libre” a un comercio dominado por chantajes, sobornos, impunidad y violaciones sistemáticas a la justicia. El futuro de América Latina dependerá de cuánto estemos dispuestos a abrir los ojos y a enfrentar esta nueva forma de colonialismo con coraje, verdad y sentido patriótico.

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