CUÁL ES LA SITUACIÓN GEOPOLÍTICA LUEGO DEL PRIMER AÑO DE DONALD TRUMP: MARÍA HERRERA MELLADO RESPONDE
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CUÁL ES LA SITUACIÓN GEOPOLÍTICA LUEGO DEL PRIMER AÑO DE DONALD TRUMP: MARÍA HERRERA MELLADO RESPONDE
A un año del regreso de Donald Trump a la presidencia de Estados Unidos, el escenario geopolítico internacional muestra cambios significativos que contrastan de manera clara con el período anterior. Así lo expone María Herrera Mellado, quien analiza el nuevo orden mundial desde una óptica realista y alineada con la defensa de la soberanía, la seguridad y los intereses nacionales estadounidenses. Para ella, el balance inicial es contundente: el mundo hoy es más estable que durante la administración de Joe Biden, marcada por la debilidad diplomática y la falta de liderazgo estratégico.
Uno de los puntos centrales es el giro en Medio Oriente. Tras años de tensiones crecientes y conflictos sin salida, se ha alcanzado un acuerdo de paz entre Israel y Gaza, algo que muchos consideraban imposible. Desde esta perspectiva, el cambio no es casual. Trump ha retomado una política de presión firme combinada con negociación directa, alejándose de la retórica complaciente que, según sectores conservadores, solo prolongó los conflictos sin resolverlos. La paz no surge de concesiones unilaterales, sino de imponer condiciones claras respaldadas por poder real.
En el conflicto entre Rusia y Ucrania, Herrera Mellado destaca un cambio igualmente relevante. Donald Trump ha intentado mediar entre Volodímir Zelensky y Vladimir Putin, abriendo canales de diálogo que la administración anterior ni siquiera consideró. A diferencia de Biden, Trump no ha tratado a Zelensky como una figura intocable ni ha extendido cheques en blanco sin exigir resultados. Esta postura ha sido interpretada como una señal de madurez geopolítica: Estados Unidos no está para financiar guerras eternas, sino para buscar soluciones que protejan sus propios intereses y eviten una escalada global.
Otro aspecto clave ha sido la revisión del gasto internacional. Trump ordenó investigar el uso de fondos estadounidenses en todo el mundo, revelando niveles de despilfarro que, durante años, pasaron desapercibidos o fueron tolerados. Para el electorado conservador, esta decisión representa un acto de responsabilidad fiscal y de respeto hacia los contribuyentes, cansados de ver recursos nacionales diluidos en burocracias extranjeras sin beneficios claros para el país.
En Hispanoamérica, el impacto del nuevo enfoque ha sido aún más evidente. Herrera Mellado subraya la intervención directa contra el régimen de Nicolás Maduro, al que define sin ambigüedades como un narco-terrorista. Por primera vez, Maduro enfrenta cargos acordes a su rol como líder de un sistema criminal que ha devastado a Venezuela y exportado narcotráfico, violencia e inmigración ilegal a todo el hemisferio. Este giro no solo representa un mensaje para Caracas, sino para cualquier régimen que pretenda operar con impunidad.
Un elemento histórico en este contexto es el papel del primer Secretario de Estado hispano, quien ha intensificado la presión contra Cuba, Venezuela y otros gobiernos que amenazan la estabilidad regional. Herrera Mellado resalta también el enfrentamiento directo con el presidente colombiano Gustavo Petro, a quien considera un factor desestabilizador. La expansión del narcotráfico desde países como Colombia y Perú no solo afecta a Estados Unidos, sino que ya está destruyendo comunidades enteras en Europa, saturadas por el tránsito de cocaína y crimen organizado.
En materia migratoria, el cambio ha sido radical. Trump cerró la frontera y puso fin a la política de puertas abiertas que caracterizó la era Biden. Para Herrera Mellado, esta decisión era urgente e inevitable. El descontrol migratorio no solo colapsó ciudades estadounidenses, sino que puso en riesgo la seguridad nacional. Al mismo tiempo, la administración Trump ha enfrentado a organismos internacionales que, bajo el discurso de los derechos humanos, han terminado violando derechos individuales y erosionando la soberanía de los Estados.
La recuperación de la soberanía es, según este análisis, uno de los ejes centrales del primer año de Trump. Estados Unidos ha dejado de subordinarse a agendas globalistas y ha vuelto a priorizar el interés nacional. Esto no implica aislamiento, sino liderazgo. Un liderazgo que, para María Herrera Mellado, es indispensable en un mundo cada vez más fragmentado y amenazado por el avance del autoritarismo, el narcotráfico y la inestabilidad.
En conclusión, el primer año de Donald Trump ha marcado un punto de inflexión en el orden mundial. Con errores y aciertos, su política ha devuelto a Estados Unidos un rol activo, firme y soberano.
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