Abr. 16, 2026 4:41 pm

En Chile, la derecha gana la mayoría en el Congreso

Las fuerzas de derecha en Chile han obtenido la mayoría absoluta en la Cámara de Diputados en las elecciones del 16 de noviembre de 2025, asegurando 76 de los 155 escaños disponibles, lo que equivale al 51% del Parlamento. Este resultado, sin precedentes desde el retorno a la democracia en 1990, representa un rotundo rechazo a las políticas de izquierda que han caracterizado el gobierno de Gabriel Boric, marcadas por el aumento de la inseguridad, el crimen organizado y la migración irregular, factores que han erosionado la confianza pública en el oficialismo.

Mientras tanto, la coalición Unidad por Chile —que agrupa a los partidos Comunista, Socialista y Frente Amplio— logró apenas 61 diputados (40%), en un escenario donde el avance conservador redefine el panorama político del país. Esto abre la puerta a reformas en seguridad, economía y orden público que prioricen la estabilidad sobre experimentos ideológicos fallidos.

El pacto Cambio por Chile, liderado por el Partido Republicano de José Antonio Kast junto con los libertarios del Partido Nacional Libertario y el Social Cristiano, irrumpió con fuerza al obtener 42 escaños, superando ampliamente a la derecha tradicional de Chile Grande y Unido (RN, UDI, Evópoli y Demócratas), que sumó 34.

Este desmarque de la “nueva derecha” conservadora —con énfasis en valores familiares, mano dura contra el delito y control migratorio estricto— refleja el hartazgo de la clase media y trabajadora frente al avance del crimen transnacional, como el asociado al Tren de Aragua.

En el Senado, aunque no lograron la mayoría (25 de 50 escaños), el bloque opositor empató con el oficialismo, fortaleciendo su capacidad para bloquear agendas radicales, como las reformas constitucionales impulsadas por Boric, que han generado inestabilidad económica y social.

Una participación histórica del 85%, impulsada por el voto obligatorio, amplificó esta ola conservadora, con más de 13 millones de votos que castigaron lo que muchos consideran un desgobierno de izquierdas. En la carrera presidencial, el balotaje del 14 de diciembre enfrentará a Jeannette Jara, la candidata comunista de Unidad por Chile (26,8%), contra José Antonio Kast del Partido Republicano (23,9%).

Aunque Jara lideró la primera vuelta, su estrecho margen —muy por debajo del 30% proyectado por encuestas— evidencia el desgaste del “boricismo”, marcado por el alza en homicidios y el desempleo juvenil. Kast, por su parte, ya consolida el respaldo de toda la derecha: Evelyn Matthei (13,2%) y Johannes Kaiser (13,9%) anunciaron inmediatamente su apoyo, sumando cerca del 50% de la votación inicial.

El sorpresivo tercer lugar de Franco Parisi (18,8%), con su Partido de la Gente logrando 14 diputados independientes, complica el panorama para Jara, quien deberá negociar con un outsider crítico del gobierno para evitar una derrota contundente.

Kast, en su tercer intento presidencial, posiciona su agenda de “Chile Seguro” —con expulsiones masivas de migrantes irregulares y una ofensiva implacable contra el narcotráfico— como antídoto al caos progresista, ganando terreno en regiones como Biobío y La Araucanía, epicentros de inseguridad. Este vuelco parlamentario no solo sepulta las aspiraciones de la izquierda, ahora reducida a una minoría irrelevante, sino que anticipa un Congreso donde la derecha impondrá prioridades pragmáticas: recortes al gasto público ineficiente, fortalecimiento de las Fuerzas Armadas y defensa de la familia tradicional frente a agendas de género.

Tal como informamos anteriormente en Gateway Hispanic, destacamos el ascenso de Kast como referente anti-woke en Hispanoamérica, en un análisis sobre el fracaso de los gobiernos socialistas en la región.

El mensaje del pueblo chileno es contundente: basta de experimentos ideológicos que priorizan fronteras abiertas y subsidios inviables; urge un regreso a los valores que construyeron la prosperidad del país.


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