Abr. 16, 2026 6:24 pm

Esposa de Carlos Manzo Rompe el Silencio: No Confío en el gobierno de Claudia Sheinbaum.

En una entrevista profundamente emotiva y reveladora con la periodista Adela Micha, la esposa de Carlos Manzo —activista, líder social y aspirante independiente que fue asesinado en Michoacán— expuso sus dudas, temores y sospechas sobre el crimen que ha sacudido al estado y al país entero. Sus declaraciones, cargadas de frustración y desconfianza, apuntan directamente al clima político que rodeaba a Manzo en los meses previos a su muerte.

La esposa del activista fue contundente desde el inicio: Carlos estaba creciendo políticamente, ganando fuerza y despertando incomodidades en distintos sectores.
Según relató, “Carlos estaba subiendo como la espuma; estaba creciendo, y ya estaban saliendo encuestas para la gubernatura de Michoacán. Incluso Morena lo había medido, creo, y arrasaba. Y como independiente, le iba todavía mejor.”

Ese ascenso, dijo, la lleva a hacerse una pregunta inevitable:
¿A quién incomodaba Carlos Manzo? ¿A quién molestaba su avance?

“La gente está harta, cansada, asqueada”

La viuda explicó que el creciente respaldo ciudadano hacia Manzo tenía una raíz clara: el hartazgo generalizado hacia el gobierno de Claudia Sheinbaum y el partido Morena.
“Carlos lo decía bien: la gente está asqueada de los gobiernos y los partidos.”
Para ella, esa ruptura entre ciudadanía y autoridades es parte del problema, pues la falta de confianza ha dejado un vacío que el asesinato de su esposo solo profundiza.

Un señalamiento directo… y una respuesta ambigua

Durante la conversación, reveló que sí mencionó nombres concretos ante la autoridad correspondiente, y que lo hizo con toda claridad:
“Sí, se lo dije con nombre y apellido. Yo sé que son de su partido, pero también sé que tienen antecedentes.”

Aseguró haber pedido expresamente que no se protegiera a nadie, sin importar afiliaciones políticas:
“Por favor, no cubran a nadie, aunque sea de su partido; que pague quien tenga que pagar.”

Según su testimonio, la funcionaria a quien se dirigió respondió que no encubriría a nadie. Pero la esposa de Manzo reconoce que su confianza es limitada.
“He dado un voto de confianza, Adela, pero al mismo tiempo hay desconfianza.”

“No confío en la Fiscalía. No confío en las investigaciones.”

La viuda fue categórica al expresar que no confía ni en la Fiscalía ni en las autoridades encargadas de esclarecer el crimen:
“¿Que si les creo? ¿Que si confío? No. Ahorita creo que las únicas personas en las que puedo confiar, las únicas que no me van a dañar, que no van a aprovecharse, son mi familia.”

En la entrevista, Micha también le cuestionó si había compartido esta información con la Presidenta de México.
La respuesta fue contundente: sí.
Incluso mencionó que le transmitió una advertencia que Carlos hizo antes de ser asesinado:
“Le dije lo que Carlos dijo: ‘Si algo me pasa, es porque lo dije’.”

Un caso que expone un país herido

El asesinato de Carlos Manzo no es un hecho aislado. Forma parte de una larga lista de crímenes contra líderes sociales, periodistas y opositores en México, muchos de ellos sin justicia ni responsables.

Las declaraciones de su esposa dejan claro que, para la familia, este crimen tiene un trasfondo político. Y aunque ella evita afirmarlo con total certeza, la sospecha es evidente y compartida por amplios sectores de la sociedad michoacana.

Mientras avanza o se estanca —como tantos otros— el proceso de investigación, lo que sí queda claro es que México continúa enfrentando una crisis profunda de violencia e impunidad, donde la verdad se vuelve un lujo y la justicia, una excepción.