En una entrevista con el periodista Orian Brito, la abogada de inmigración María Herrera Mellado ofreció un análisis detallado sobre la posición de Estados Unidos y la actual administración del presidente Donald Trump respecto a Cuba y la estabilidad regional. Según Herrera Mellado, el enfoque de Washington ha sido buscar estabilidad en el hemisferio sin abrir nuevos frentes militares, manteniendo una política consistente de protección de los intereses estratégicos estadounidenses.
La abogada explicó que, aunque la administración Trump ha utilizado una retórica más agresiva hacia Cuba, esto no significa que Estados Unidos planee una intervención militar para tomar la isla o formalizar un cambio de régimen por la fuerza. Señaló que la prioridad de la política exterior estadounidense sigue siendo la seguridad regional y evitar escaladas de conflicto, aunque advirtió que Trump es “impredecible” y no dudará en actuar si algún enemigo —como Irán u otro actor— pone en riesgo intereses estadounidenses o los de sus aliados.
Orian Brito también abordó las recientes sanciones del Departamento del Tesoro de Estados Unidos, indicando que Cuba ha sido incluida en una lista de países prohibidos de recibir petróleo ruso después de que dos barcos partieran hacia la isla con combustible que tanto necesita. Esta medida representa una presión adicional en un contexto en el que la escasez energética se ha intensificado, lo que plantea interrogantes sobre hacia dónde podría llevar esa presión y qué cambios drásticos podrían surgir en los próximos meses en la relación entre ambos países.
Además, Brito mencionó declaraciones recientes de altos funcionarios estadounidenses, incluido el secretario de Estado Marco Rubio, sobre lo que Washington busca en Cuba en términos de reformas políticas y económicas, reforzando que cualquier avance sólido requiere una combinación de presión estratégica y diálogo condicionado a resultados concretos.
La entrevista de Herrera Mellado aporta contexto legal y geopolítico a las tensiones entre Estados Unidos y Cuba, subrayando el equilibrio que la administración Trump intenta mantener entre firmeza, intereses nacionales y el objetivo de evitar una confrontación abierta, incluso mientras aumenta la presión económica y diplomática sobre el régimen cubano.