¡Agárrense los sombreros, izquierdistas llorones! Donald Trump, el 47º Presidente de los Estados Unidos, ha irrumpido en su segundo mandato como un toro desbocado, dejando a los progresistas en un charco de lágrimas y pañales sucios.
En apenas un mes, ha desmantelado años de basura woke con una furia que tiene a nuestros lectores aplaudiendo de pie. Según una encuesta reciente, los conservadores están extasiados, mientras la izquierda balbucea excusas desde sus cuevas.¿Listos para el repaso? ¡Vamos con todo!
El 20 de enero de 2025, Trump tomó juramento en el Capitolio y, sin perder un segundo, comenzó a firmar órdenes ejecutivas como si fueran cheques en blanco para la grandeza americana.
¿Su primer golpe? Revertir las políticas de Biden sobre inmigración, energía y “equidad” de género que tanto adoraban los hippies de Washington. Adiós a las fronteras abiertas, hola a los muros y la seguridad.
Los lectores de Gateway Hispanic lo celebran: el 78% aprueba su arranque feroz. Mientras, los demócratas lloriquean por sus “inmigrantes soñadores”. ¡Que compren pañuelos!
¿Y qué tal ese zarpazo a la agenda climática? Trump eliminó las restricciones energéticas de Biden más rápido de lo que un vegano huye de un asado. Las petroleras están de fiesta, los empleos regresan y el carbón vuelve a rugir.
Los progres, con sus paneles solares y sus Prius, chillan que “el planeta se muere”. ¡Por favor! El planeta está bien, pero sus fantasías verdes se estrellaron contra la realidad. Desde aquí os hemos ido informando que Trump firmó “decenas de órdenes” en un mes, dejando a los ecologistas con cara de funeral.
Pero eso no es todo: Trump despidió a los burócratas de la “diversidad, equidad e inclusión” como quien sacude una alfombra vieja. Adiós a los lloriqueos sobre “microagresiones” y “pronombres”.
¡Esto es América, no un campamento de terapia! Los de izquierda están en pánico, y los conservadores festejan con un 82% de aprobación según las encuestas La izquierda, claro, grita “fascismo”. ¿Fascismo? No, queridos, se llama sentido común.
Y hablando de justicia, Trump soltó a los patriotas del 6 de enero como un regalo conservador envuelto en una bandera. Mientras los medios progres lloran por “la democracia”, el pueblo real aplaude. ¿Saben quién no aplaude?
Los trans y sus defensores, que vieron cómo Trump aplastó sus políticas de baños y deportes “inclusivos”. Hay “víctimas inmediatas” como los transgender. ¡Qué tragedia, ahora tendrán que competir en su categoría biológica! Pobrecitos, saquen los violines.
La economía también sintió el rugido de Trump. Redujo regulaciones a diestra y siniestra, y las empresas respiran aliviadas. Wall Street sube, los impuestos bajan y los progres se quejan porque “los ricos ganan más”. ¡Claro, porque trabajan, no mendigan subsidios!
Trump lidera una “revolución de sentido común”.
En la economía, Trump cortó regulaciones como si fueran malas hierbas. Las empresas respiran, Wall Street sube y los impuestos bajan. Los progres se quejan: “¡Los ricos ganan más!”. Claro, porque producen, no viven de ayudas sociales como sus votantes favoritos. The American Conservative lo celebra: esto es una revolución de sentido común.
La educación también recibió su dosis de realidad. Trump aplastó la agenda woke en las escuelas con 20 cambios drásticos, dice OPB. Fuera la teoría crítica de la raza, adentro la meritocracia. Los padres conservadores están en éxtasis (85% de aprobación en Epoch), mientras los maestros progres buscan pañuelos. ¿Quieren adoctrinar? ¡Que lo hagan en Venezuela!
En el mundo, Putin le dio un guiño a Trump, y ya negocian paz en Ucrania. ¿Resultados en lugar de guerras eternas? Los demócratas están furiosos, pero el 47º Presidente no juega a ser el policía del planeta. Trump va por hechos, no por aplausos. La izquierda, sin sus cruzadas morales, solo balbucea.
Los medios globales, reconocen el tsunami Trump. Desde Londres hasta Tokio, todos ven que América es de nuevo una potencia temida. Los progres locales, con sus barbas y sus podcasts, están escondidos. Trump supera expectativas. ¡Normal, después de Biden hasta un mono haría mejor papel!
En conclusión, el primer mes de Trump ha sido un banquete conservador y una patada en el trasero de la izquierda. Energía, fronteras, economía, educación: todo grita “América Primero”. La encuesta de The Epoch Times lo prueba: los patriotas lo aman, los progres lo odian.
Así que, izquierdistas, sigan gimoteando mientras Trump, el 47º Presidente, hace de América un lugar donde los débiles lloran y los fuertes prosperan.
¡Esto es solo el aperitivo, y tienen casi cuatro años más para tragarse su derrota! ¡MAGA!

