¡El león conservador ruge de nuevo! El presidente Donald Trump está listo para darle un zarpazo monumental al desastroso Servicio Postal de Estados Unidos (USPS), disolviendo su dirección y fusionándolo con el Departamento de Comercio.
Según fuentes confirmadas, los burócratas inútiles de la junta postal y sus equipos de lamebotas serán despedidos de inmediato. ¡Ya era hora de que alguien pusiera orden en esa cloaca de ineficiencia!
Trump, con su visión de acero, no se anda con rodeos. En sus propias palabras: «Queremos un Servicio Postal que funcione bien y no pierda enormes cantidades de dinero».
Así lo afirmó en un tuit que resuena como himno patriótico,
VEAN:
Y tiene razón: el USPS ha sido un pozo sin fondo, con pérdidas de más de 9,500 millones de dólares en el último año fiscal. ¡Un desastre que los progres han aplaudido mientras se llenan los bolsillos!
La jugada maestra de Trump es meter al USPS bajo el ala del Departamento de Comercio, liderado por el magnate Howard Lutnick.
Basta de subsidios absurdos a una agencia que se arrastra en la mediocridad. El plan busca eficiencia y rentabilidad, algo que los izquierdistas, con su amor por el despilfarro, nunca entenderán.
Los sindicatos, esos nidos de vagos, ya están lloriqueando. El Sindicato de Trabajadores Postales llamó a esto un «ataque ilegal», pero ¿qué esperaban? ¿Seguir chupando del erario público mientras el país se hunde? Trump no negocia con parásitos.
Esto no es solo una reforma; es una declaración de guerra contra el statu quo socialista.Fusionar el USPS con Comercio asegura que funcione como empresa, no como juguete de los demócratas que lo usaron para sus fraudes electorales en 2020. ¡Adiós a las excusas de «voto por correo»!
¡Que tiemblen los progres! Trump está desmantelando su adorado estado de bienestar, pieza por pieza.
Este es la América que votamos: fuerte, eficiente y sin lugar para los llorones de izquierda.
¡A trabajar o a casa, holgazanes!
