May. 6, 2026 4:29 am
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Concordamos con Charles Barkley, el mítico exjugador de Philadelphia Sixers y Phoenix Suns, cuando declaró que “Magic Johnson y Larry Bird son las dos figuras más importantes en la historia de la NBA. La gente no entiende; hoy los jugadores ganan casi 50 millones de dólares. Cuando entré, era el primer año de David Stern. El salario promedio era de doscientos mil dólares. Magic y Bird cambiaron toda la trayectoria de la NBA y la convirtieron en lo que es hoy.”

Barkley, tan polémico en su etapa de baloncestista como de comentarista, sin embargo, se atrevió a afirmar algo con lo que muchos amantes del baloncesto nos sentimos identificados.

Asimismo, estamos hablando de los Celtics y los Lakers, esto es, las dinastías por excelencia del baloncesto estadounidense.

Como todos los deportes, el baloncesto pasa por etapas mejores y peores. A día de hoy se discute mucho si no se defiende bien o se hace demasiado hincapié en los triples.

Pero lo cierto es que hasta los años 80 del pasado siglo XX, la NBA estaba muy desprestigiada y Bird desde los Celtics y Magic desde los Lakers reavivaron un deporte que se hizo definitivamente apreciado a nivel mundial por su calidad competitiva.

Tanto Bird como Magic procedían de ambientes humildes y se hicieron a sí mismos en nombre del baloncesto.

Bird, originario de Indiana, era un jugador de inteligencia. Sorprendía continuamente a sus rivales. Era imprevisible. Y asimismo, tenía una gran capacidad anotadora.

Magic, originario de Michigan, era pura elasticidad y puro arte. Con su altura, podía jugar de base y sus asistencias y capacidad volvían loco a quien se le enfrentaba.

Curiosamente, hubo quien pretendió usar a Magic y a Bird como una suerte de “rivales raciales”, extendiendo ese morbo inventado a sus respectivos equipos.

Y la verdad que ni Magic ni Bird cayeron nunca en eso.

Lo dieron todo en la cancha, deleitándonos durante una década con míticas finales, y si bien eran tremendamente competitivos, incluso “agresivos”, no les impidió ser buenos y sinceros amigos y, el mismo Magic recuerda, cuando tuvo noticias de que era seropositivo, el primero que lo llamó fue Bird, mientras que muchos que le llamaban “brother” ni aparecieron, o hasta alguno que otro le insultó.

Así, tanto uno como otro transmitieron dentro y fuera de la cancha, teniendo su corolario en el nombrado Dream Team como una de las mejores épocas del baloncesto, dando paso a un Michael Jordan que siempre nos parecerá de otro planeta.

Magic y Bird demostraron que con vocación y esfuerzo se puede llegar muy lejos y que a la hora de la verdad, hay que unirse para conseguir los objetivos; tal y como demostraron –con Barkley, Jordan y etc.- en el mítico Dream Team de Barcelona´92.

Por desgracia, nos han tocado unos tiempos en los que impera especialmente el “divide y vencerás”. Pero más nos valdrían los ejemplos de superación, sacrificio, constancia, mérito y unidad que nos dieron deportistas de la talla de Larry Bird y Magic Johnson; porque por encima de lo “estrictamente político”, esos valores son los que nos llevan siempre a lo mejor.

 

 

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