Entre mayo y agosto de 2025, México envió más de 3 mil millones de dólares en combustibles subsidiados a Cuba a través de la filial estatal Gasolinas Bienestar, cifra que triplica los envíos registrados durante los dos últimos años de la administración anterior.
Esto ha generado cuestionamientos serios sobre transparencia, prioridades del gasto público y posibles riesgos diplomáticos, pues algunos de los envíos habrían sido realizados mediante un buque sancionado por Estados Unidos.
Cantidad, frecuencia y rutas
En esos cuatro meses se documentaron 58 cargamentos de hidrocarburos – entre gasolina, diésel y crudo – saliendo de puertos mexicanos hacia la isla caribeña.
La mayoría de esos barcos partió desde Coatzacoalcos, Veracruz, y solo tres salieron desde Tampico, Tamaulipas.
Los envíos se realizan por Gasolinas Bienestar, una filial de Pemex creada en 2022 con la misión declarada de abastecer a Cuba de forma subsidiada.
Uso de un buque sancionado
Uno de los buques identificados en los trayectos fue el Sandino, incluido en 2019 por la Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC) de Estados Unidos en su lista negra, por participar en operaciones vinculadas con envío de petróleo venezolano a Cuba.
En agosto, el Sandino zarpó de la terminal de Pemex en la Laguna de Pajaritos, Veracruz, y llegó siete días después a la refinería “Camilo Cienfuegos” en Cuba.
Impacto financiero y comparación presupuestal
Los más de 3 mil millones de dólares equivalen a unos 60 mil millones de pesos mexicanos, aproximadamente lo mismo que el presupuesto proyectado para la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana (SSPC) en 2026.
Gasolinas Bienestar ya reportó pérdidas y endeudamiento, en su primer año de operación, atribuidas al combustible “regalado” a Cuba.
Este aumento en envíos sucede mientras Pemex enfrenta retos financieros y de deuda, lo que eleva la preocupación por la sostenibilidad de estos subsidios.
Riesgos diplomáticos y políticas internacionales
Realizar envíos de combustible mediante un barco sancionado por EE.UU. puede abrir tensiones diplomáticas o repercusiones comerciales.
Además, en el contexto del embargo estadounidense a Cuba, estas operaciones podrían ser interpretadas por Washington como un desafío directo a sus políticas de sanción.
Principales críticas y cuestionamientos
Transparencia: Pemex y autoridades mexicanas no han hecho públicos ciertos documentos o comprobantes de pago en los envíos.
Prioridades: ¿es ésta la mejor forma de usar recursos públicos cuando hay problemas internos en México (seguridad, salud, infraestructura, pobreza)?
Efectividad y reciprocidad: ¿qué gana México con este tipo de subsidios externos, más allá de la retórica diplomática?
Este episodio —el envío “regalado” de más de 3 mil millones de dólares en combustible a Cuba en apenas cuatro meses— representa mucho más que una ayuda internacional: es una decisión política que exige explicación.
En el presente contexto, donde México enfrenta crisis fiscales, retos de seguridad y una demanda social creciente, cada peso público debe rendir resultados para la ciudadanía.
Defendemos que la política exterior no puede ni debe operar al margen de la responsabilidad nacional. Si México opta por acompañar a gobiernos extranjeros con subsidios energéticos, debe al menos garantizar que esos actos estén plenamente documentados, que existan controles eficientes, y que no traigan costos ocultos a quienes menos tienen dentro del país.
