May. 2, 2026 8:19 pm
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La líder opositora venezolana María Corina Machado logró evadir los controles represivos del chavismo y abandonar el país el pasado martes 9 de diciembre de 2025.

Su destino inicial era la isla holandesa de Curazao, a solo 64 kilómetros de la costa venezolana, una ruta marítima plagada de riesgos que ha servido de salvavidas a otros disidentes perseguidos por la dictadura socialista.

Esta información, corroborada por fuentes de inteligencia de EE.UU. al Wall Street Journal, aparte de ser una victoria personal para María Corina Machado, da un revés simbólico al autoritarismo socialista que ha mantenido a Venezuela asfixiada durante más de veinte años.

Machado, galardonada con el Premio Nobel de la Paz 2025 por su defensa de la democracia y los derechos humanos, se vio obligada a emprender esta odisea tras 12 años de prohibición absoluta para salir del territorio nacional.

El régimen chavista la mantuvo bajo arraigo judicial mediante acusaciones fabricadas, como presuntos «delitos de conspiración», que le impedían incluso abordar vuelos internos.

Desde agosto de 2024, cuando el Tribunal Supremo de Justicia –controlado por Maduro– la inhabilitó indefinidamente para cargos públicos, la política se refugió en la clandestinidad, moviéndose entre escondites y embajadas diplomáticas.

La ruta elegida por Machado fue casual desde Caracas, el convoy se dirigió hacia la costa del estado Falcón, una zona bajo vigilancia constante de la Guardia Nacional Bolivariana y servicios de inteligencia cubanos.

Allí, con la connivencia de aliados internos –posiblemente elementos descontentos del propio aparato represivo–, abordó una lancha rápida que surcó las aguas turbulentas del Golfo de Venezuela.

El trayecto, de unas tres horas en condiciones ideales, se complicó por un mal tiempo que retrasó su llegada a Curazao, según detalles revelados por la propia Machado en un audio enviado al Comité Nobel. «Muchas cosas por las que tuvimos que pasar, y por tanta gente que arriesgó su vida para que yo pudiera llegar a Oslo», confesó la líder, cuya hija Ana Corina Sosa Machado recogió el premio en su nombre durante la ceremonia en Noruega, con un discurso que denunció la «dictadura brutal» responsable de miles de presos políticos.

Esta vía ha sido utilizada previamente por opositores clave. En mayo de 2025, cinco asesores de Machado –conocidos como «Las Guacamayas«– huyeron de un asedio a la embajada argentina en Caracas con ayuda estadounidense, escapando en una operación similar que incluyó evacuación marítima.

El apoyo logístico de Washington fue crucial, durante las horas críticas, dos cazas F/A-18 Super Hornet del portaaviones USS Gerald R. Ford –el buque de guerra más avanzado del mundo– sobrevolaron el Golfo de Venezuela y el Lago de Maracaibo, disuadiendo posibles interceptaciones chavistas.

Machado, una vez en Curazao, tomó un vuelo comercial hacia Europa, aunque el clima la impidió llegar a tiempo para la ceremonia del 10 de diciembre. Por esa razón, fue su hija mayor, Ana Corina Sosa Machado, quien subió al estrado del Ayuntamiento de Oslo para recoger en su nombre el Premio Nobel de la Paz 2025.

Con voz firme y visiblemente emocionada, Ana Corina leyó el discurso preparado por su madre, en el que María Corina denunció la “dictadura brutal” que mantiene a más de 2.000 presos políticos en las cárceles venezolanas, agradeció a los miles de venezolanos que han arriesgado todo por la libertad y reafirmó su compromiso inquebrantable: «No descansaré hasta que Venezuela sea libre”.

La joven, abogada de profesión y residente en el exilio, cerró su intervención con una frase que resonó en toda la sala: “Este Nobel no es mío ni de mi madre; pertenece al pueblo venezolano que se niega a rendirse ante el socialismo del siglo XXI”.

Pese a no estar físicamente presente, María Corina siguió la ceremonia en directo desde un lugar seguro y, según fuentes cercanas, ya prepara su retorno a Venezuela en los próximos días, tal como lo adelantó su hija al término del acto: “Mi madre volverá pronto; su lucha no admite pausas”.

Esta huida revitaliza la resistencia opositora.

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