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El presidente brasileño Luiz Inácio Lula da Silva ha decidido no viajar a Chile para la investidura del nuevo mandatario chileno José Antonio Kast, prevista para este 11 de marzo de 2026 en la sede del Congreso Nacional en Valparaíso.
Aunque había confirmado oficialmente su asistencia hace apenas una semana —con equipos presidenciales brasileños ya instalados en Santiago preparando la visita y una posible reunión bilateral—, fuentes del Gobierno brasileño confirmaron al portal G1 y a la Embajada en Chile que la cancelación se produjo el lunes 10 de marzo por “motivos de agenda interna”. En su lugar asistirá el canciller Mauro Vieira.
Esta decisión llega justo después de que se confirmara la asistencia del senador Flávio Bolsonaro, hijo del expresidente Jair Bolsonaro y precandidato presidencial para las próximas elecciones en Brasil, quien fue invitado directamente por el equipo de Kast.
Al parecer la presencia del bolsonarista, rival directo de Lula, fue el detonante real del cambio de planes, revelando una vez más la incapacidad de la izquierda radical para convivir con quienes defienden posiciones opuestas.
Flávio Bolsonaro, por su parte, criticó abiertamente esta actitud en sus redes:
“Lula no consigue convivir con quien piensa diferente. Es un presidente que solo gobierna para los más radicales y rabiosos de su base”.
Kast llega a La Moneda tras imponerse en la segunda vuelta de diciembre de 2025 con el 58 % de los votos frente a la candidata comunista Jeannette Jara. En su tercer intento presidencial, el líder del Partido Republicano logró un triunfo histórico que marca el mayor giro conservador en Chile desde el retorno a la democracia.
Su programa se centra en restaurar el orden público, aplicar mano dura contra la delincuencia y la inmigración ilegal descontrolada, y defender los valores tradicionales que el país perdió durante los años de caos bajo Gabriel Boric.
Anteriormente lo habíamos reportado en Gateway Hispanic, donde destacamos cómo este resultado representa el rechazo popular al experimento izquierdista que hundió la seguridad y la economía chilena.
La ceremonia en Valparaíso contrastará fuertemente con la ausencia de Lula. Entre los confirmados destacan líderes de la derecha regional: el presidente argentino Javier Milei, el ecuatoriano Daniel Noboa, el costarricense Rodrigo Chaves, el hondureño Nasry Asfura y el boliviano Rodrigo Paz, junto a figuras como la opositora venezolana María Corina Machado, el subsecretario de Estado estadounidense Christopher Landau y el Rey Felipe VI de España.
Esta alineación demuestra que los gobiernos conservadores de Hispanoamérica se fortalecen mutuamente, priorizando seguridad, libertad económica y rechazo al socialismo del siglo XXI.
La decisión de Lula no solo expone su sectarismo ideológico —incapaz de sentarse junto a un representante de la familia Bolsonaro—, sino que también deja en evidencia el aislamiento progresivo de la izquierda en la región.
Mientras Milei, Noboa y Kast impulsan agendas de prosperidad y orden, los regímenes como el de Lula prefieren boicotear eventos democráticos antes que reconocer el mandato popular chileno. Chile inicia una nueva era de estabilidad bajo Kast, y la derecha continental celebra este avance sin complejos.
