May. 4, 2026 8:04 am
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El presidente de Ecuador, Daniel Noboa, ha expuesto sin rodeos una verdad incómoda que los gobiernos de izquierda en la región han intentado minimizar durante años: el narcotráfico hispanoamericano ya no es solo un problema local de bandas callejeras.

Se ha convertido en una red híbrida de narcoterrorismo global donde grupos islamistas como Hamás, Hezbolá y la Guardia Revolucionaria de Irán entrenan y financian a organizaciones criminales ecuatorianas para expandir su control.

En una entrevista Noboa fue contundente y reveló que estas estructuras terroristas mantienen presencia activa en Venezuela y operan desde allí hacia Colombia antes de proyectarse al territorio ecuatoriano.

“En Venezuela todavía hay presencia de Hezbolá, de Hamás, de la Guardia Revolucionaria Iraní. Ellos operaban desde Venezuela hacia Colombia y pasaban al Ecuador”, afirmó el mandatario. Agregó que existen “transacciones de dinero, hay entrenamiento en campamentos de exguerrilleros, hay entrenamientos con narcoterroristas locales como ‘Los Lobos’, ‘Los Tiguerones’ o ‘Los Choneros’”.

El ministro del Interior, John Reimberg, confirmó al día siguiente estos vínculos, aclarando que el entrenamiento no ocurre dentro de Ecuador sino en países vecinos, lo que ha obligado al gobierno a reforzar controles fronterizos y operaciones contra grupos armados.

Estas declaraciones llegan en medio de una crisis de seguridad que Noboa enfrentó con mano dura desde que declaró el “conflicto armado interno” en enero de 2024 contra bandas que han multiplicado los homicidios y el control de rutas de droga.

No se trata de acusaciones aisladas. En septiembre de 2025, el propio gobierno de Noboa firmó un decreto ejecutivo que declaró oficialmente a Hamás, Hezbolá y la Guardia Revolucionaria Islámica de Irán como organizaciones terroristas, precisamente por los riesgos que representan para la soberanía ecuatoriana y sus posibles nexos con redes criminales locales.

Esta medida se alineó con la designación estadounidense de Los Choneros y Los Lobos como grupos terroristas extranjeros, abriendo la puerta a una cooperación más estrecha.

Noboa fue más lejos y señaló que su administración está dispuesta a permitir el ingreso del Ejército de Estados Unidos para desmantelar estas redes transnacionales.

De hecho, Ecuador y el Comando Sur de EE.UU. ya han ejecutado operaciones conjuntas “letales” contra objetivos narcoterroristas en territorio ecuatoriano durante marzo de 2026, demostrando que la alianza con Washington produce resultados concretos donde la retórica izquierdista solo ha generado refugios seguros para el enemigo.

Anteriormente lo habíamos reportado en Gateway Hispanic: el régimen chavista de Nicolás Maduro ha convertido a Venezuela en una plataforma logística para grupos islamistas como Hezbolá y Hamás, facilitando el flujo de armas, dinero y entrenamiento que ahora se proyecta hacia Ecuador y Colombia.

Esta convergencia entre carteles hispanoamericanos, proxies iraníes y regímenes socialistas fallidos como el de Maduro no es casualidad. Es el resultado previsible de años de debilidad, corrupción y complicidad ideológica que permitió que el terrorismo global encontrara en Hispanoamérica un nuevo frente de expansión.

Mientras líderes conservadores como Noboa eligen confrontar la amenaza con inteligencia, fuerza y aliados confiables, los gobiernos de izquierda siguen ofreciendo excusas y abriendo las puertas al caos.

Ecuador demuestra que la única vía para recuperar la soberanía es la determinación sin complejos: combatir el narcoterrorismo híbrido antes de que sea tarde para todo el continente.

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