ID del elemento: 721785586
El presidente Donald Trump ha declarado sin ambages que la campaña militar contra el régimen de Irán avanza de forma decisiva y se encuentra prácticamente concluida, gracias a la destrucción sistemática de sus capacidades bélicas.
En una entrevista telefónica con CBS News realizada desde su club de golf en Doral, Florida, el mandatario estadounidense aseguró que “la guerra está prácticamente terminada” y que Washington e Israel van “muy adelantados” respecto al cronograma inicial previsto de cuatro a cinco semanas para la operación Furia Épica.
Trump detalló que Teherán “no tiene armada, ni comunicaciones, ni fuerza aérea”. “Sus misiles están dispersos. Sus drones están siendo destruidos por todas partes, incluyendo su fabricación de drones”, añadió.
Según sus palabras, el Ejército estadounidense e israelí han golpeado miles de objetivos con una efectividad que ha dejado al régimen sin capacidad militar significativa. “En un sentido militar, no queda nada”, resumió el presidente, quien coordina estrechamente con el primer ministro israelí Benjamin Netanyahu la fase final de la campaña.
Esta ofensiva, iniciada a finales de febrero de 2026 con ataques conjuntos que debilitaron gravemente la estructura de poder iraní —incluida la designación de Mojtaba Khamenei como nuevo líder supremo tras la muerte de su padre—, ha demostrado la eficacia de la estrategia de fuerza disuasiva impulsada por Trump.
Lejos de las políticas de apaciguamiento de administraciones anteriores, que permitieron a Irán financiar el terrorismo y avanzar en su programa nuclear, la actual Casa Blanca ha priorizado la seguridad nacional y la protección de los aliados.
Un punto estratégico clave que Trump no dejó pasar es el Estrecho de Ormuz, por donde circula el 20 por ciento del crudo mundial y importantes volúmenes de gas natural licuado. El presidente afirmó que el paso marítimo “ya está abierto” y que buques ya lo están transitando, aunque el tráfico mercante se había visto prácticamente paralizado por las amenazas iraníes.
Sin embargo, reveló que está “considerando tomar el control” de este vital corredor para garantizar el libre flujo de energía hacia el mundo. “Si intentan hacer algo gracioso, será el fin de ese país”, advirtió con firmeza.
Las declaraciones de Trump provocaron un impacto inmediato en los mercados: el petróleo West Texas Intermediate cayó por debajo de los 85 dólares por barril tras haber superado los 100, y Wall Street cerró en verde con el Dow Jones subiendo un 0,50 por ciento.
Esta reacción refleja la confianza de los inversores en la capacidad de Estados Unidos para restaurar la estabilidad energética global mediante liderazgo fuerte y sin concesiones.
Como anteriormente lo habíamos reportado en Gateway Hispanic, la escalada en Oriente Medio y las amenazas sobre el Estrecho de Ormuz ya habían sacudido la economía mundial, con paralización del tráfico petrolero y subidas en los precios de la energía.
Trump ha dejado claro que la decisión final sobre el cierre de la operación se tomará en coordinación con Israel, pero el mensaje es inequívoco: el régimen iraní ha sido neutralizado militarmente y Estados Unidos no permitirá que vuelva a amenazar la seguridad internacional ni el suministro energético mundial.
