Thomas García responde a la blasfemia de Gustavo Petro
You may also like
Page 1 of 418
Thomas García responde a la Blasfemia e Ignorancia Histórica de Gustavo Petro Contra Jesucristo
El presidente de Colombia, Gustavo Petro, ha vuelto a protagonizar una escena de escándalo y vergüenza ajena contra la comunidad cristiana y a cualquier persona con un mínimo de respeto por los fundamentos de la civilización. Al afirmar que Jesucristo mantuvo una relación amorosa, de caracter sexual, con María Magdalena, Petro no solo ha cruzado todos los límites del decoro y la sensibilidad religiosa, sino que ha revelado la profunda miseria espiritual y el reduccionismo materialista que guía su visión del mundo. Su comentario no es una reflexión teológica; es una proyección vulgar de su propia incapacidad para comprender conceptos como la pureza, la misión divina y el amor sacrificial.
La contundente y erudita respuesta del analista Thomas García ha puesto en evidencia, punto por punto, la farsa intelectual que representa la declaración de Petro. Como señala García, lo que el mandatario colombiano presenta como una «hipótesis histórica» audaz no es más que una «proyección moderna» de sus propias carencias y limitaciones. La mente secular y reduccionista de Petro es incapaz de concebir que una figura de la trascendencia histórica y espiritual de Jesús pudiera alcanzar su plenitud y grandeza sin necesidad del «amor erótico». Esta incapacidad nos habla más del presidente que de Cristo: revela a un hombre que nunca ha entendido el amor como entrega, como misión o como sacrificio. Si no conoce estas dimensiones del amor, ¿cómo puede pretender amar verdaderamente a la nación que gobierna? Su concepto del amor, empobrecido y sexualizado, queda personificado en una figura femenina, demostrando una visión profundamente distorsionada.
García procede a desmantelar cualquier pretensión de fundamento histórico en las palabras de Petro. Aclara de manera categórica que no existe un solo documento histórico, ni canónico ni extracanónico de los primeros siglos, que haga la más mínima mención a una relación sentimental entre Jesús y María Magdalena más allá de la relación entre un Maestro y su discípula. Petro, por tanto, no está haciendo historia; está inventando un relato conveniente para sus fines, mostrando un desprecio absoluto por la verdad y la historiografía auténtica.
El análisis profundiza en una revelación aún más crucial: Petro, al inicio de su diatriba, deja claro que no reconoce a Jesús como el Cristo, el Mesías. Esta postura, como apunta García, lo sitúa incluso por detrás del respeto que muestran judíos y musulmanes hacia Jesús como profeta. Al negar su naturaleza mesiánica y reducirlo a un simple «revolucionario» o «líder social», Petro comete el reduccionismo final. Despoja a Jesús de su divinidad para encajarlo en el estrecho marco de la lucha de clases y la agitación política, un intento patético de apropiarse de un símbolo universal para legitimar su propia agenda ideológica. Como bien recuerda García citando las Escrituras, el propio Jesús dijo «No he venido a abolir la Ley, sino a darle cumplimiento», una declaración que está en las antípodas del espíritu destructivo de todo revolucionario.
#GustavoPetro #Blasfemia #Jesucristo #MaríaMagdalena #ThomasGarcía #IgnoranciaHistórica #AtaqueALaFe #Cristianismo #Reduccionismo #IzquierdaRadical #Colombia #VerdadHistórica #Mesías #AmorSacrificial #DefensaDeLaFe