Escribíamos en el pasado mes de septiembre acerca del escritor tejano Robert E. Howard y cómo su historia y épica puede inspirarnos para el siglo XXI.
Además, si profundizamos en su vida y obra, cabe destacar la apreciación de Mark Schultz, ilustrador y autor del prefacio de “Conan de Cimmeria” de la Editorial Minotauro:
De hecho, hemos de advertir ecos hispanófilos en el autor de Conan que, de repente, no han llegado al “gran público” como se mereciera.
No hace mucho que fui invitado por el historiador (especialista en el mundo céltico para más señas) Gonzalo a Rodríguez a participar en un programa de “Dunedain-Acción Literaria” sobre Howard; programa en el cual salieron a la palestra datos interesantísimos.
Siempre vi hechuras de alano en Conan. Y no en vano, los alanos siempre me parecieron uno de los pueblos bárbaros más fascinantes que marcó a más de media Europa, incluyendo España; lo cual he podido corroborar con el historiador español José Soto Chica, gran iranólogo y romanista:
Y a su vez, gran admirador de la literatura de Howard:
En el citado programa sobre Conan de “Acción Literaria-Dunedain”, el estudioso de la obra de Howard, Mario Martínez pone de relieve la admiración que el escritor tejano sentía por sus orígenes irlandeses y por los pictos y cómo ahí radica su auténtica inspiración.
Y no es una cuestión baladí, pues si bien Howard conocía y admiraba la historia de los herederos de los pueblos de las estepas eurasiáticas (desde los escitas a los alanos), siempre se reclamó tan irlandés como americano, como figura en alguna carta a H. P. Lovecraft, otro gran exponente de la literatura estadounidense.
Y por si fuera poco, gracias a Mario Martínez hemos sabido de un poema de Howard en el que muestra su sincera admiración a España. El fragmento proviene de “Halcones sobre Egipto”, editado por La Biblioteca del Laberinto en la recopilación «El señor de Samarcanda y otros relatos históricos»:
“Golpea Diego de Guzmán”, cantaban,
el destino de España depende de tu brazo,
golpea por la gloria de ayer,
y el esplendor de mañana.
Golpea por el tronar de las armas,
el chasquido de las banderas
al viento de las montañas,
el sufrimiento del esfuerzo
y la sangre del martirio,
Golpea por las lanzas de las tierras altas,
las mujeres de negra cabellera,
los fuegos en los rojos hogares,
y las trompetas de los imperios por venir.
Golpea por los reinos que aún no han nacido,
por el fasto de la gloria,
y por los grandes galeones,
que hundirán las olas,
hacia un mundo insospechado.
Golpea por la maravilla que es España,
antigua y eternamente joven
el Fénix de las naciones,
resucitando siempre de sus cenizas
de un pasado muerto,
para brillar entre los estandartes del mundo.”
Este impresionante poema tiene lógica propia, porque no en vano, en Howard se dan dos grandes y complejas circunstancias que invitan a la hispanofilia:
- Su sangre irlandesa. Y es que es muy poco conocido que España fue un hogar para los irlandeses durante siglos, especialmente del XVI al XIX.
Tanto los Austrias como los Borbones coincidieron en acoger y naturalizar a los irlandeses que venían huyendo de las persecuciones anticatólicas inglesas y fueron mucho los irlandeses que destacaron especialmente en el ejército y la política de España:
Saltar al contenido del PDFSaltar al contenido del PDFTambién no hace mucho el conocido y controvertido artista marcial mixto Conor McGregor se reclamaba español:
Y asimismo, Estados Unidos es un gran hogar para los irlandeses, por lo que nuestras historias vuelven a unirse a través del Atlántico.
- Los orígenes hispanos de Texas, valga la redundancia. Porque hablar de “origen” o “historia” en Texas es hablar de hispanidad.
Texas, probablemente, es uno de los estados más arquetípicos en cuanto a cultura, significación y folclore. Pero es que ese acervo histórico y cultural hispánico no se circunscribe a Texas.
Tal y como dijo en su día el presidente J.F. Kennedy (descendiente de irlandeses, como Howard):
“[…] siempre he pensado que una de las grandes necesidades de los americanos de este país en su conocimiento del pasado, ha sido su conocimiento de la influencia española, su exploración y desarrollo a lo largo del siglo XVI en el suroeste de los Estados Unidos, lo cual constituye una historia tremenda. Desafortunadamente también, los americanos piensan que América fue descubierta en 1620 cuando los peregrinos llegaron a mi propio Estado y olvidan la tremenda aventura del siglo XVI y principios del XVII en el sur y suroeste de los Estados Unidos.”
Y aun así, Kennedy se quedaba corto, puesto que la huella española de los Estados Unidos llega mucho más allá de las regiones meridionales, válganos el paradigma de la Luisiana, que no se circunscribe al actual estado del sureste, sino al antiguo camino francés que iba desde el Golfo de México a Canadá y que pasó a la Corona española en 1763:
Y para más inri, casualidad o providencia, la película “Conan el bárbaro” se rodó en España.
Si bien no pocos estudiosos de Howard coinciden en que no es fiel a la literatura, lo cierto es que más de una generación de españoles e hispanoamericanos acabó accediendo a la obra de nuestro referido tejano gracias a esta cinta protagonizada por Arnold Schwarzenneger y proyectando paisajes emblemáticos de la Península Ibérica, sin olvidar los papeles de Jorge Sanz y Nadiuska.
Y es que España en particular y el mundo hispánico en general constituye una continua fuente de inspiración para propios y extraños.
A los hispanos no se nos hace raro crear nuevos mundos porque está en nuestra identidad, esto es, creamos el Nuevo Mundo a partir de llevar la antigua civilización y refrescarla por los mares.
Es cuestión de concienciarnos de los muchos y positivos rasgos que nos unen y así es como desarrollaremos nuestro potencial.
