May. 1, 2026 3:45 am
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En una reciente reunión del gabinete de la Casa Blanca, Robert F. Kennedy Jr., una figura prominente en la administración Trump, lanzó una grave acusación: durante la administración Biden, el Departamento de Salud y Servicios Humanos (HHS) se convirtió en un «vector principal» para el tráfico de niños inmigrantes en Estados Unidos.

Según Kennedy, 300,000 niños migrantes habrían desaparecido bajo el radar del gobierno, muchos de ellos presuntamente víctimas de explotación sexual y laboral.

Estas declaraciones, respaldadas por el zar fronterizo Tom Homan, han desatado un intenso debate sobre la gestión de menores no acompañados en la frontera y las políticas inmigratorias de la administración anterior.

La inmigración de menores no acompañados hacia Estados Unidos ha sido un desafío persistente durante décadas.

Según un informe del Departamento de Seguridad Nacional (DHS), entre 2019 y 2023, más de 400,000 menores no acompañados cruzaron la frontera sur de EE.UU. El HHS, a través de su Oficina de Reasentamiento de Refugiados (ORR), es responsable de custodiar a estos niños y encontrarles patrocinadores, generalmente familiares o personas de confianza, mientras se resuelven sus casos inmigratorios.

Sin embargo, auditorías recientes han revelado fallos significativos en el seguimiento de estos menores.

Las Acusaciones de Kennedy y Homan.

El 30 de abril de 2025, Kennedy afirmó que el HHS, bajo Biden, no solo falló en proteger a estos niños, sino que se convirtió en un «colaborador» en el tráfico infantil.

«Hemos puesto fin a esa práctica y estamos buscando agresivamente a esos 300,000 niños perdidos», declaró.

Por su parte, Tom Homan, nombrado zar fronterizo por Trump, ha reiterado que muchos de estos menores habrían sido entregados a traficantes, forzados a trabajos esclavos o explotados sexualmente, y esto durante la administración de Biden.

Homan también criticó la eliminación de pruebas de ADN para verificar la relación entre los niños y sus patrocinadores, una medida que, según él, facilitó la entrega de menores a desconocidos.

Evidencia de Auditorías Federales.

Un informe de la Oficina del Inspector General del HHS, publicado en 2024, confirmó que el departamento perdió el rastro de decenas de miles de menores no acompañados tras ser entregados a patrocinadores.

El informe destacó que, en muchos casos, el HHS no realizó verificaciones adecuadas de los patrocinadores ni seguimientos posteriores. Otro reporte, citado por Judicial Watch en abril de 2025, señaló que la administración Biden no monitoreó adecuadamente a cientos de miles de menores inmigrantes, dejando a muchos en una «zona gris» vulnerable a la explotación.

Testimonios y Denuncias Previas.

Las acusaciones no son nuevas. En 2023, Tara Rodas, una denunciante del HHS, testificó ante el Congreso que el gobierno estaba entregando niños a patrocinadores sin verificar adecuadamente sus antecedentes.

Rodas afirmó que algunos menores fueron entregados a personas con vínculos a redes de tráfico humano. Estas declaraciones resonaron en 2025, cuando Kennedy y Homan intensificaron las críticas, acusando a la administración Biden de negligencia deliberada.

Impacto en las Políticas de la Administración Trump.

Desde su regreso al poder en 2025, la administración Trump ha prometido una revisión exhaustiva del sistema de manejo de menores no acompañados.

Kennedy anunció la creación de un grupo de trabajo para localizar a los 300,000 niños desaparecidos, mientras que Homan ha propuesto reinstaurar pruebas de ADN y fortalecer las verificaciones de patrocinadores.

Estas medidas buscan cerrar las brechas que permitieron la explotación de menores durante el gobierno anterior.

Dimensiones del Problema: Tráfico y Explotación.

El tráfico de personas es un problema global, y EE.UU. no es la excepción. Según la Organización Internacional del Trabajo, más de 25 millones de personas son víctimas de trabajo forzado o explotación sexual en todo el mundo.

En el contexto de los menores inmigrantes, la falta de seguimiento los hace particularmente vulnerables. Informes de ONG como Polaris han documentado casos de niños inmigrantes forzados a trabajar en condiciones de esclavitud en industrias como la agricultura o la construcción, mientras que otros son explotados en redes de prostitución.

La desaparición de 300,000 niños inmigrantes bajo la administración Biden, como denunciaron Kennedy y Homan, revela una negligencia imperdonable que dejó a los más vulnerables en manos de traficantes.

 Este escándalo exige justicia, y la administración Trump está tomando medidas contundentes para encontrar a estos menores y reformar un sistema roto.

Con políticas firmes, como reinstaurar pruebas de ADN y fortalecer verificaciones de patrocinadores, Trump demuestra un compromiso inquebrantable con la seguridad y la humanidad.

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