Las crecientes tensiones entre Washington y Caracas se intensificaron drásticamente hoy después de que el presidente Donald Trump emitiera una advertencia directa e inequívoca a todos los pilotos civiles, aerolíneas comerciales y redes criminales que operan cerca de las fronteras de Venezuela.
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En una declaración breve pero contundente publicada hoy temprano, el presidente Trump escribió:
A todas las aerolíneas, pilotos, narcotraficantes y traficantes de personas, por favor, consideren el cierre total del espacio aéreo sobre Venezuela y sus alrededores. ¡Gracias por su atención!
En cuestión de horas, la dictadura venezolana publicó un comunicado furioso y confuso en el que acusaba a Estados Unidos de “amenazas colonialistas”, denunciaba la advertencia de Trump como una “agresión extravagante, ilegal e injustificada” y presentaba el anuncio como un intento de “dar órdenes” a un país soberano.
La declaración, emitida bajo el sello nacional de Venezuela, afirma que el mensaje de Trump constituye una “amenaza de fuerza” en violación del derecho internacional.
Pero lo que el régimen se niega a reconocer es el contexto: Venezuela se ha convertido en uno de los centros más activos del mundo para el tráfico de cocaína, vuelos ilegales, actividad de cárteles y transporte aéreo ilícito conectado a redes criminales en toda América Latina.
Funcionarios estadounidenses han documentado un aumento en patrones de vuelos sospechosos dentro y alrededor del espacio aéreo venezolano en los últimos días, incluidos aviones vinculados a la fuerza aérea venezolana que operan cerca de fuerzas navales estadounidenses.
Sumándose a la especulación, la congresista Marjorie Taylor Greene publicó lo siguiente poco después del anuncio de Trump:
“Recordatorio: el Congreso tiene el poder exclusivo de declarar la guerra en el Artículo I, Sección 8 de la Constitución”.
Greene no dio más detalles, pero su decisión de destacar los poderes de guerra del Congreso inmediatamente después del cierre del espacio aéreo ha alimentado las suposiciones de que los miembros del Congreso pueden haber sido informados sobre posibles escaladas.
Si los legisladores están recibiendo actualizaciones clasificadas, esto indicaría que la situación es más grave de lo que ambos gobiernos reconocen abiertamente.
Hasta el momento no se ha anunciado ninguna acción militar ni se ha confirmado que haya ataques en curso o sean inminentes.
Pero la decisión de Trump de cerrar el espacio aéreo, combinada con la reacción agresiva de Venezuela y el críptico recordatorio de Greene, sugiere que el enfrentamiento entre Washington y Caracas puede estar entrando en una fase mucho más volátil.
En el comunicado de Venezuela, el régimen acusó a Estados Unidos de intentar “intimidar a Venezuela” y enmarcó el anuncio de Trump como un ataque a América Latina en su conjunto.
El comunicado de prensa ignoró todas las preocupaciones fácticas planteadas por la inteligencia estadounidense, incluida la creciente participación militar en el transporte de cocaína y la asociación de larga data del régimen con el Cártel de los Soles.
El estallido de hoy del régimen de Maduro es otro ejemplo de cómo Venezuela desvía la culpa mientras su papel en el crimen regional se expande.
Mientras tanto, la posición del presidente Trump es clara: proteger la aviación internacional, desmantelar las redes de drogas y dejar de permitir que un régimen criminal use su espacio aéreo como plataforma.
Artículo original The Gateway Pundit.
