May. 4, 2026 9:37 am
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En su conferencia de prensa matutina desde Palacio Nacional, la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo respondió directamente a una pregunta sobre el operativo que terminó con la vida de Nemesio Oseguera Cervantes, alias “El Mencho”, líder del Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG).

La mandataria aclaró que ella no instruyó personalmente la detención y enfatizó que su gobierno opera bajo un marco estrictamente judicial, alejado de las prácticas que caracterizaron la llamada “guerra contra el narco” en administraciones previas.

No es un asunto de quién da la orden. A diferencia —fíjense— del pasado, son órdenes de aprehensión que emite un juez. ¿Por qué digo a diferencia del pasado? Porque en el pasado, fuera de la ley, se emitían órdenes de ejecución. Esa era la guerra contra el narco. El entonces secretario de Seguridad o el entonces presidente tomaban decisiones de ir por un delincuente y ejecutarlo. Nosotros no”, declaró Sheinbaum textualmente.

Agregó que el caso de El Mencho involucró “investigaciones de meses y meses y meses” y apoyo de inteligencia de Estados Unidos, sin que alguien diera una instrucción directa como “ahí está, vayan por él”. “Nadie de nosotros dio la orden. No crean que de la noche a la mañana les avisó dónde estaba el Mencho”, insistió en el tono que generó cuestionamientos sobre el liderazgo efectivo en materia de seguridad.

El operativo se llevó a cabo el 22 de febrero de 2026 en Tapalpa, Jalisco. Elementos de las Fuerzas Especiales del Ejército Mexicano y la Guardia Nacional, con inteligencia binacional, localizaron a Oseguera Cervantes tras un seguimiento prolongado.

Durante el enfrentamiento, El Mencho resultó herido y falleció mientras era trasladado a la Ciudad de México. Fuentes oficiales confirmaron que se trató de una acción basada en órdenes judiciales previas emitidas por la Fiscalía General de la República, no en una directiva presidencial de captura inmediata o ejecución.

Esta admisión de Sheinbaum pone en evidencia la filosofía de su administración, rechazar cualquier acción que pueda interpretarse como extrajudicial. El contraste con gobiernos anteriores es explícito en sus palabras, donde califica aquellas tácticas como “fuera de la ley”.

Esta postura refleja la continuidad de una estrategia de contención y legalismo que prioriza procesos judiciales por encima de resultados inmediatos contra los capos más peligrosos, incluso cuando el CJNG representa una de las mayores amenazas al país por su poder de fuego y expansión territorial.

El abatimiento de El Mencho, uno de los criminales más buscados a nivel internacional, fue posible gracias al trabajo de las fuerzas armadas mexicanas. Sin embargo, las declaraciones de la presidenta buscan distanciar a la jefatura del Ejecutivo de cualquier responsabilidad directa en la decisión operativa, insistiendo en que “participa la Secretaría de la Defensa Nacional, pero no es que alguien haya dado la orden: ‘ahora detengan a este’”.

Esta narrativa refuerza la idea de un gobierno que evita confrontaciones directas con el crimen organizado y prefiere delegar en jueces e investigaciones largas, lo cual, desde una perspectiva crítica, debilita la capacidad disuasiva frente a cárteles que operan con impunidad en regiones enteras.

Anteriormente lo habíamos reportado en Gateway Hispanic, donde se detalló cómo el Ejército mexicano, con apoyo de inteligencia estadounidense, neutralizó al líder del CJNG en esa operación de precisión.

Las declaraciones de Sheinbaum confirman que, bajo su mandato, México no regresará a las políticas de captura o eliminación directa de capos que marcaron otros sexenios.

El mensaje es claro, su gobierno no emite ni apoya órdenes de ese tipo. Esto deja abierta la interrogante sobre la efectividad real de una estrategia que, pese al éxito puntual del 22 de febrero, apuesta por el sistema judicial en lugar de la acción decidida contra el narcotráfico.

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