La prioridad nacional de la maternidad: una cuestión que nos toca muy de cerca
¿Están dispuestos a poner primero a las madres andaluzas y a las familias de siempre, o prefieren mantener el actual modelo que prioriza la invasión sobre nuestra propia continuidad?
Andalucía merece una respuesta honesta.
Como andaluz, me preocupa profundamente ver cómo nuestra tierra se encuentra atrapada en una contradicción dolorosa.
Por un lado, asistimos a una crisis demográfica silenciosa pero devastadora: en 2025 Andalucía registró alrededor de 60.000 nacimientos, una cifra muy baja que no compensa el número de defunciones. Durante años, por cada 100 niños que nacen, perdemos decenas más por el envejecimiento de la población. En solo una década hemos perdido más de 20.000 nacimientos respecto a niveles anteriores.
Nuestras familias cada vez tienen menos hijos, y muchas mujeres que desean ser madres se ven obligadas a renunciar por dificultades económicas, falta de vivienda asequible y escasa conciliación.
Por otro lado, seguimos destinando importantes recursos públicos a sostener una invasión migratoria masiva e irregular procedente principalmente del norte de África. En 2025 llegaron a España cerca de 37.000 personas de forma irregular por las rutas mediterránea y atlántica, con una presencia significativa de origen argelino y marroquí.
Aunque las cifras han bajado en los primeros meses de 2026, el fenómeno persiste y ha dejado huella en nuestra comunidad. En Andalucía, la población nacida en el extranjero ya supera el 13% y sigue creciendo, especialmente en provincias como Almería, Huelva y Málaga, donde la presión sobre los servicios públicos es cada vez mayor.
Ante esta realidad, desde acTÚa FAMILIA creemos que ha llegado el momento de actuar con coherencia y valentía. Por eso, en el marco de las elecciones autonómicas del 17 de mayo de 2026, hemos presentado 5 Demandas Prioritarias a todos los partidos políticos.
La primera de ellas es especialmente importante para mí y para muchos andaluces:
Apoyo prioritario a la maternidad frente a la Invasión islámica. Concretamente, pedimos que la Junta de Andalucía redirija de inmediato los fondos que hoy se destinan a ONGs que promueven y facilitan la inmigración masiva e irregular desde el norte de África.
Esos recursos deben ir a ayudas directas y prioritarias para las mujeres andaluzas que elijan la maternidad: ayudas económicas por nacimiento, deducciones fiscales reales, apoyo a la vivienda familiar y medidas efectivas de conciliación. Esta propuesta se basa en el principio de prioridad nacional, un criterio lógico y justo: los impuestos que pagamos los andaluces deben servir primero para proteger y promover la vida de nuestras familias, para dar futuro a nuestros hijos y para defender nuestra cultura y valores cristianos, que forman parte de la identidad de Andalucía desde hace siglos.
No se trata de negar ayuda a quien la necesite, sino de establecer un orden de prioridades sensato. ¿Cómo podemos seguir financiando la llegada masiva e ilegal de personas mientras nuestras jóvenes familias luchan por tener un hijo? ¿Cómo explicamos a una madre andaluza que no hay dinero para apoyarla, pero sí para mantener estructuras que facilitan la invasión?
Estamos asistiendo a un auténtico suicidio demográfico. Al negarnos a tener hijos y al mismo tiempo financiar una invasión migratoria masiva desde países de mayoría islámica, estamos entregando voluntariamente el futuro de Andalucía y de España.
No es solo una cuestión de números: es un proceso de sustitución poblacional que amenaza con transformar irreversiblemente nuestra identidad cultural, nuestras costumbres y nuestros valores. Un pueblo que no cuida a sus madres ni defiende su continuidad demográfica está cometiendo un lento pero real suicidio colectivo. La islamización no es un peligro futuro; es una realidad que avanza allí donde la natalidad autóctona se derrumba.
Esta primera demanda se complementa con otras cuatro igualmente importantes:
- Información veraz sobre las consecuencias del aborto y la creación de Refugios-Nido para acompañar a madres y bebés en situación vulnerable.
- Una Ley de Familias que reconozca expresamente la familia natural (padre, madre e hijos) y ofrezca deducciones fiscales significativas.
- La abolición de la Ley Trans y demás leyes ideológicas de género, con atención psicológica real para adolescentes con disforia.
- La eliminación total del adoctrinamiento ideológico en colegios, institutos, universidades y actos públicos.
Personalmente, creo que estas cinco demandas no son ideológicas: son medidas de sentido común para garantizar la supervivencia demográfica y cultural de Andalucía. Un pueblo que no cuida a sus madres ni protege a sus familias está condenado a desaparecer poco a poco.
En estos días previos a las elecciones, invito a los partidos políticos a responder con claridad: ¿están dispuestos a poner primero a las madres andaluzas y a las familias de siempre, o prefieren mantener el actual modelo que prioriza la invasión sobre nuestra propia continuidad?
Andalucía merece una respuesta honesta. Nuestro futuro depende, en gran medida, de la decisión que tomemos ahora.
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