La Directora de Inteligencia Nacional, Tulsi Gabbard, ha exigido el arresto inmediato del exdirector del FBI, James Comey, tras acusarlo de emitir una amenaza velada contra el presidente Donald Trump.
La controversia se desató luego de que Comey publicara un mensaje críptico en Instagram el jueves, mostrando conchas marinas dispuestas en la playa con las palabras “86 47” y el comentario: “Qué formación de conchas tan interesante en mi paseo por la playa”.
Comey eliminó la publicación y aclaró: «He publicado una foto de unas conchas que he visto hoy en un paseo por la playa, que supuse que eran un mensaje político. No me di cuenta de que algunas personas asocian esos números con la violencia».
Gabbard interpretó el término “86” como una referencia a “eliminar” a Trump, afirmando: “Él sabía absolutamente lo que significaba ‘86’”.
El número “86” es una jerga que puede significar “deshacerse de alguien”, mientras que “47” alude al mandato de Trump como el 47º presidente. Gabbard, en una entrevista con Fox News, expresó su preocupación por la seguridad del presidente: “Estoy muy preocupada por su vida. Comey debe rendir cuentas y ser puesto tras las rejas”.
El historial de animosidad entre Comey y Trump es bien conocido. En 2017, Trump despidió a Comey como director del FBI mientras este lideraba una investigación sobre el presidente.
Posteriormente, se reveló que Comey escribió memorandos sobre nueve conversaciones confidenciales con Trump, filtrando parte de ellos al New York Times a través de un amigo, Daniel Richman, para presionar por una investigación de obstrucción a la justicia.
Esta filtración llevó al nombramiento del fiscal especial Robert Mueller el 17 de mayo de 2017.
Comey, quien testificó en la investigación de Mueller, afirmó que Trump era “moralmente incapaz de ser presidente” y sugirió evidencia de obstrucción. Estas declaraciones intensificaron su enemistad con el presidente, alimentando las acusaciones actuales de Gabbard.
Sin embargo, como era de esperarse sectores progresistas han criticado la reacción como exagerada, argumentando que el mensaje de Comey podría ser una mera provocación sin intenciones violentas.
El FBI y el Servicio Secreto continúan investigando, pero la valiente postura de Tulsi Gabbard ha resonado profundamente entre quienes priorizan la seguridad del presidente y la estabilidad nacional.
Su liderazgo en inteligencia demuestra un compromiso inquebrantable con la protección de las instituciones democráticas frente a amenazas veladas, consolidándola como una figura clave en la defensa de la integridad de Estados Unidos en tiempos de polarización.
