May. 1, 2026 3:55 am
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La prestigiosa revista Nature ha publicado el 4 de marzo de 2026 un estudio que representa un avance real en la comprensión de por qué el cáncer se extiende y mata a tantos pacientes.

La investigación, liderada por la científica Judith Agudo, profesora asociada de inmunología en el Dana-Farber Cancer Institute y Harvard Medical School, identifica cómo las células tumorales diseminadas (DTC, por sus siglas en inglés) que abandonan el tumor primario y viajan a otros órganos utilizan el estrés crónico como escudo protector contra el sistema inmunitario.

Agudo y su equipo, incluyendo a la primera autora Monica Cassandras, utilizaron un modelo innovador llamado JEDI —desarrollado por la propia investigadora— para visualizar y rastrear en ratones estas células “semillas” invisibles que dan origen a las metástasis, especialmente en el cáncer de mama triple negativo (TNBC), uno de los más agresivos y letales.

Mediante secuenciación de ARN y herramientas epigenéticas, descubrieron que estas DTC activan específicamente el receptor de glucocorticoides (GR) en respuesta a hormonas del estrés crónico. Este receptor reprime la expresión del receptor de muerte FAS en la superficie de las células tumorales, bloqueando así la vía FAS-FASL que emplean las células T CD8+ y las células NK para eliminarlas.

El resultado es que estas células diseminadas sobreviven al ataque inmune inicial en órganos distantes como pulmón, hígado o cerebro, y siembran las metástasis que causan la mayoría de las muertes por cáncer. Agudo explica que este mecanismo opera de forma particular en la fase de siembra metastásica y no en el tumor primario, lo que abre una ventana terapéutica específica.

La buena noticia es que existe un fármaco ya aprobado por la FDA desde hace años: la mifepristona, utilizada para tratar la enfermedad de Cushing (hiperglucemia por exceso de glucocorticoides) y otros indicados clínicos. Al inhibir el GR, la mifepristona sensibiliza estas DTC al ataque inmune.

En los modelos animales de TNBC, el tratamiento con mifepristona solo redujo significativamente el número de micrometástasis. Cuando se combinó con inhibidores de punto de control anti-PD1 (inmunoterapia ya usada en clínica), el efecto fue aún mayor: disminuyó la carga metastásica y prolongó la supervivencia de los ratones.

El estudio también señala que la actividad del receptor de glucocorticoides se observa en muestras humanas de TNBC y se correlaciona con peor pronóstico y mayor riesgo de metástasis.

Aunque los resultados son prometedores y aplicables potencialmente a otros tumores sólidos agresivos (como colon o próstata), los investigadores insisten en que todavía no se ha probado en pacientes humanos. El siguiente paso lógico son ensayos clínicos para evaluar seguridad y eficacia en personas.

Este hallazgo destaca el valor de la ciencia rigurosa y el reposicionamiento de fármacos existentes: soluciones prácticas y accesibles que priorizan resultados sobre ideologías.

Judith Agudo, referente internacional en inmunología del cáncer y de origen catalán, demuestra una vez más que el talento individual y la investigación independiente siguen siendo la mejor arma contra la enfermedad.

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