Este 25 de abril de 2026, durante la Cena Anual de Corresponsales de la Casa Blanca en el Washington Hilton, se produjo un nuevo intento de asesinato contra el presidente Donald Trump y miembros de su administración.
Un hombre armado irrumpió cerca del punto de control de seguridad, abrió fuego con una escopeta cargada con postas (buckshot) y fue reducido por el Servicio Secreto.
Un agente resultó herido en el pecho, pero su chaleco antibalas le salvó la vida. El presidente Trump, la primera dama Melania Trump, el vicepresidente JD Vance y altos funcionarios fueron evacuados. Este incidente es el tercer intento serio de asesinato contra Trump en menos de dos años.
¿Quién es el tirador y qué se sabe de su motivación?
El sospechoso es Cole Tomas Allen, de 31 años, originario de Torrance, California. Es ingeniero mecánico egresado del prestigioso Caltech (2017), tiene una maestría en ciencias de la computación (2025), trabaja como tutor y desarrolla videojuegos de forma amateur.
No tenía antecedentes penales y era huésped del hotel. Donó 25 dólares a un PAC demócrata para la campaña de Kamala Harris en 2024.
Lo más revelador es el manifiesto (o “apology and explanation”) que envió a familiares minutos antes del ataque. En él se autodenomina “Friendly Federal Assassin” y “coldForce”. Explica que su objetivo eran funcionarios de la administración Trump, priorizados “de mayor a menor rango”.
Califica a Trump como “pedófilo, violador y traidor” y considera cómplices a los asistentes a la cena por “elegir” escuchar su discurso. Afirma que usaría postas para minimizar bajas colaterales y solo neutralizaría al Servicio Secreto de forma no letal si era necesario.
El lenguaje es un calco directo de años de retórica de medios, demócratas y figuras culturales que han demonizado sistemáticamente a Trump y al movimiento MAGA.
La pregunta clave que muchas personas se hacen es la siguiente:
¿Ha aumentado la violencia política en EE.UU.? Sí. Los datos de 2025 muestran un claro incremento:
- Según el National Consortium for the Study of Terrorism and Responses to Terrorism (START) de la Universidad de Maryland, hubo un aumento del 34,5% en eventos de terrorismo y violencia dirigida en los primeros ocho meses de 2025 respecto al mismo período de 2024. bridgingdivides.princeton.edu
- El 85% de los estadounidenses (tanto republicanos como demócratas) percibe que la violencia políticamente motivada está aumentando (Pew Research, 2025).
- Las amenazas investigadas por la Policía del Capitolio contra congresistas y sus familias subieron un 57% en 2025.
- El gasto en seguridad de campañas políticas se multiplicó por cinco en la última década.
Uno de los casos más emblemáticos fue el asesinato de Charlie Kirk, fundador de Turning Point USA y figura clave del movimiento conservador juvenil, el 10 de septiembre de 2025 en la Universidad de Utah Valley. Kirk fue abatido de un disparo en el cuello mientras hablaba en un evento.
El sospechoso dejó mensajes “anti-fascistas” en las balas y un texto en el que decía “ya tuve suficiente de su odio”. Este asesinato es ampliamente citado como ejemplo de violencia dirigida contra conservadores de alto perfil.
En el último año se han registrado otras agresiones contra figuras políticas de ambos lados (incluyendo ataques a legisladores de Minnesota y amenazas generalizadas), pero desde la perspectiva conservadora se destaca que los objetivos más visibles y la retórica justificadora provienen predominantemente de un lado del espectro.
¿Los discursos polarizantes alimentan la violencia?
Desde luego que sí, y de forma clara y documentada. Años de retórica que presenta a Trump como “amenaza existencial para la democracia”, lo comparan con “Hitler”, lo tachan de “fascista”, “violador” y “traidor” han creado un clima donde ciertos individuos inestables consideran legítimo pasar de las palabras a las balas.
El manifiesto de Allen repite casi literalmente los ataques que se han visto en MSNBC, CNN, The New York Times, Hollywood y discursos de figuras demócratas durante años.
Se habla de lawfare o persecuciones judiciales percibidas como políticas como otra cuestión clave para entender el intento de descalificar a Trump de las papeletas electorales y el constante mensaje de que “Trump es un peligro para el país”. Todo esto ha normalizado la idea de que eliminarlo no es solo aceptable, sino un deber cívico.
Declaraciones y denuncias
La portavoz de la Casa Blanca, Karoline Leavitt, calificó el ataque como “intento de asesinato” y lo enmarcó dentro del “tercer intento serio” contra Trump, señalando el “culto al odio de la izquierda”.
Trump y figuras republicanas han acusado repetidamente a la “izquierda radical” de generar el clima de odio que produce estos actos, citando el asesinato de Charlie Kirk y los dos intentos anteriores (Butler, Pensilvania en 2024 y el campo de golf en Florida).
Conservadores destacan la hipocresía: cuando la violencia viene de la derecha (como en 6 de enero), se condena colectivamente y se usa para estigmatizar a todo el movimiento conservador. Cuando viene de la izquierda o contra conservadores, se minimiza, se habla de “salud mental” o se justifica implícitamente como respuesta a “amenazas fascistas”.
Expertos y analistas argumentan que la polarización no es simétrica en este momento: mientras ambos lados contribuyen al encono, la demonización institucional y mediática contra la derecha ha sido mucho más intensa desde 2016, especialmente tras la reelección de Trump.
La violencia política en EE.UU. ha aumentado de forma medible en los últimos años y se trata de uh problema real que exige honestidad desde luego.
El tirador Allen no actuó en el vacío: su manifiesto refleja un odio cultivado durante años por discursos que deshumanizan al adversario político.
La solución para reducir la violencia política no pasa por un mayor control de armas o por una mayor censura, sino por una condena rotunda y sin doble rasero de la retórica incendiaria, especialmente la que proviene de instituciones de poder cultural y mediático ya que mientras se siga tratando a la mitad del país como “deplorables”, “fascistas” o “traidores”, habrá más Cole Allen dispuestos a convertirse en “Friendly Federal Assassins”.
La democracia estadounidense requiere urgentemente bajar la temperatura, pero eso empieza por reconocer de dónde proviene gran parte del combustible actual.
